Los universitarios, a favor de Europa gracias al Erasmus

El ciclo electoral en el que España se adentra trae los comicios generales y municipales con apenas un mes de diferencia. Sin embargo, entre tanta campaña, las elecciones europeas parecen quedar en el olvido. El 26 de mayo votaremos también la configuración del nuevo Europarlamento. Alrededor de 400 millones de habitantes de la Unión Europea (UE) están llamados a las urnas; unos ciudadanos unidos, en principio, por un sentimiento de pertenencia a la UE. Pero, ¿cómo se configura este sentimiento? ¿Existe realmente una identidad europea?

El proyecto de integración europea se ha visto en España, de manera general, con buenos ojos. Según datos del Eurobarómetro, el 82% de españoles se muestra favorable al proyecto de la Unión Económica y Monetaria y el euro, frente al 62% de la media de ciudadanos que está a favor en otros países. Además, 2 de cada 3 españoles se muestran optimistas frente al futuro de la UE.

Aun así, no es fácil responder a la pregunta de si realmente existe y cómo se forma el sentimiento de identificación con Europa, o, más concretamente, con este singular proyecto de integración entre países diversos, que no existe en ningún otro lugar del mundo.

Ahora bien, si queremos examinar científicamente los sentimientos de proximidad con la Unión Europea, se puede desmenuzar la cuestión y tratar de analizar una parte más específica. Esto es lo que hace la investigación recientemente publicada, El viaje en la esfera pública europea. El caso del Programa Erasmus.

Desde el año 1987, los estudiantes de la UE pueden viajar a otro país miembro, vivir y estudiar en él gracias al Programa Erasmus. Se trata de una experiencia vital que cada año viven miles de universitarios y que trasciende el ámbito académico.

Cómo funciona la UE

¿Cómo afecta la experiencia a su percepción de Europa? ¿Se sienten más europeos los estudiantes que realizan un Erasmus respecto a los que no lo hacen? ¿Entienden mejor el funcionamiento de la Unión?

Participar en un Erasmus favorece las opiniones positivas sobre la UE y refuerza la existencia de una esfera pública común, es decir, los ciudadanos europeos comparten un espacio público, al menos a nivel informativo, aunque no tanto a nivel de discusión y de deliberación, por más que existan instituciones europeas que proyectan políticas a todos los países miembros.

Aquellas personas que han tenido una experiencia Erasmus tienden a informarse más sobre los acontecimientos europeos y mantienen una red de amistades internacionales hecha durante su periodo de estancia en otro país miembro. Además, el sentimiento europeo se ve favorecido en el alumnado Erasmus, que también considera que España ha salido beneficiada de pertenecer a la Unión. A la vez, consideran que a ellos mismos les beneficia la experiencia a nivel académico y laboral.

Casi la mitad de los universitarios participantes en el programa piensan que el viaje ha contribuido a reforzar su identidad europea y un 40% cree que conoce mejor el funcionamiento comunitario. Sin embargo, buena parte de los participantes opina que no ha interiorizado los valores europeos. Así pues, siguen mostrándose elusivos los últimos resortes que mueven la identificación profunda o el sentimiento europeo de los ciudadanos de la Unión.

Indiferencia

Aunque gran parte de los estudiantes se muestran indiferentes en la confianza que depositan en el Parlamento, la Comisión y el Consejo Europeo, hay más personas que no han hecho Erasmus que no sienten ni confianza ni desconfianza hacia las instituciones (52%), frente al 40% que se muestra indiferente entre los Erasmus. Del mismo modo, los participantes en la experiencia comunitaria son más críticos con las instituciones europeas, ya que su posición de desconfianza radical es mayor, pero también son más los que manifiestan bastante confianza frente a los que no han disfrutado de esta experiencia.

Con todo, los estudiantes universitarios se mueven dentro de un escenario transnacional, hayan hecho o no un Erasmus. Se trata de ciudadanos conectados que tienen a la UE en su cosmovisión. Los universitarios que conformaron la muestra de estudio aseguran viajar al extranjero al menos una vez al año, además dicen realizar actividades dentro de la UE, como comprar, y mantener relaciones de negocios o amistad en otros países miembro.

Asimismo, ellos o algún familiar han trabajado o vivido en otro país europeo. Sin embargo, los estudiantes que realizaron un Erasmus son los que se mantienen más frecuentemente informados sobre asuntos europeos y son también los que se muestran más críticos acerca de cómo se presenta la Unión Europea en los medios de comunicación. Todo ello es indicativo de la existencia de una esfera pública común.

La experiencia Erasmus es uno de los factores que ayuda a las posturas favorables sobre la UE. Como se ha visto con las manifestaciones para alertar de las consecuencias del cambio climático, las generaciones más jóvenes se muestran concernidas por los acontecimientos europeos. Ahora, falta saber cómo se oirá la voz de los jóvenes el 26 de mayo.