Blockchain: ¿moda o tecnología revolucionaria?

Este artículo pertenece a la serie Head to Head en la que académicos de diferentes disciplinas discuten sobre temas de actualidad.

Arturo Bris: ¿Habéis visto los vídeos de la década de los ochenta en los que intentaban explicar Internet? Se les veía escépticos y confusos. Ninguno sabía cómo pronunciar arroba. Ahora nos parece gracioso porque lo damos por sentado. Lo mismo sucede con el blockchain. La gente no cree en ello porque no lo entiende.

La tecnología blockchain tiene dos ingredientes: el primero es una base de datos distribuida, es decir, con copias idénticas a disposición de todos los miembros de una red. No existe un intermediario ni un depósito central de datos. El segundo es un algoritmo de consenso (y esta es la verdadera innovación): la capacidad ponerse de acuerdo sobre cualquier cambio en los datos de manera digital.

Estamos ante una tecnología fascinante que va a revolucionar el mundo. Se va a rentabilizar y mostrar el valor que todavía oculta. El impacto social va a ser enorme. Va a abrir nuevas vías de interacción humana que no existían antes.

Carlos Cordón: Yo no lo veo tan claro, Arturo. En mi caso, entiendo el concepto de blockchain, pero no coincido contigo en su impacto.

Requiere una gran cantidad de copias de los mismos datos. Esto conlleva multiplicar el almacenamiento de datos por, pongamos por caso, 100 veces. Los mismos datos se almacenan en 100 lugares. Esto puede servir para algo tan sencillo y estándar como el dinero. Con el Bitcoin funciona porque solo hay un Bitcoin, no miles de productos distintos.

Pero si nos referimos a las cadenas de suministros, tenemos que considerar miles de productos. Cada producto requiere una gran cantidad de información: peso, formato, fecha de caducidad, composición, etc. Esto hace que el blockchain sea poco práctico para muchas de las utilidades que proponen sus seguidores.

Amazon no utiliza el blockchain. Google, tampoco. De hecho, ninguno de los gigantes digitales más importantes lo utilizan, aunque Amazon haya anunciado que estaría dispuesto a proporcionar almacenamiento en la nube para ello. El economista y premio Nobel Paul Krugman ha dicho que el Bitcoin “hará que el sistema monetario retroceda 300 años”.

Arturo Bris: En 2011, Krugman alegó que el euro no tardaría en desaparecer, y mira dónde estamos hoy. Con respecto a Google y Amazon, eso es exactamente lo que ocurre con las tecnologías disruptivas: los actores ya establecidos no suelen adoptarlas ya que entorpecen sus modelos de negocio ya implantados.

Y, por cierto, cada vez más empresas utilizan el blockchain para aplicaciones diferentes a las criptomonedas. Lo usan para streaming de música, redes sociales, transacciones de materias primas y registros de la propiedad, entre otras.

La tecnología blockchain garantiza una seguridad completa ‒no se puede piratear‒ porque los datos ya se comparten entre los miembros de la red, por lo que no hay nada que piratear. La transformación se está produciendo a pasos agigantados, por eso tienes que unirte.

Carlos Cordón: Esta tecnología es segura y merece confianza, eso es cierto. Pero si, por ejemplo, la introducimos en las cadenas de suministro, queremos resolver un problema que no existe y, además, estamos generando otros problemas.

¿Podría el blockchain revolucionar las cadenas de suministro, como algunos afirman? Travel mania/Shutterstock.com

Esto se debe a que la confianza en las cadenas de suministro, por lo general, no es un problema. Imaginemos que soy Unilever o Procter & Gamble ¿Voy a engañar a Walmart o Carrefour? No. Tenemos cierto nivel de confianza. Podemos no estar de acuerdo, pero no nos engañamos. El blockchain conlleva una total transparencia que tampoco nos interesa. No por falta de confianza en nuestro socio, sino porque esa información la usamos para negociar. Además, en las cadenas de suministro hemos trabajado en el intercambio de información y datos durante años. No necesitamos nuevas tecnologías de datos. Ya es suficientemente complejo.

Arturo Bris: No tengo ningún inconveniente con este tema. Si la confianza no tiene que formalizarse, el blockchain no es necesario. No creo que se necesite para fabricar utensilios de cocina o diseñar nuevos medios de transporte. Lo revolucionario del blockchain es la transformación de activos físicos en digitales. Esto se conoce como tokenización o digitalización de activos. Las criptomonedas son la tokenización del dinero, pero eso es solo un ejemplo. Puedes tokenizar o digitalizar acciones, activos financieros, bienes, música, servicios y muchas más cosas. Al replicar los activos con una señal digital, podemos facilitar las transacciones sin que haya entrega física.

Carlos Cordón: También existe el desafío que puede provocar el potencial desajuste entre la cadena de suministro virtual y la física. Puedes digitalizar activos, pero, ¿qué pasa si el producto físico cambia? Por ejemplo, el blockchain no habría impedido el escándalo de la carne de caballo en Reino Unido. Como bien recordaréis, se encontró carne de caballo en productos que supuestamente solo contenían carne de vacuno.

Mientras tanto, la necesidad de almacenamiento se va a multiplicar debido al requisito de que cada participante del blockchain necesita copias de los libros contables. Los únicos beneficiados serán las compañías que, como Amazon, vendan almacenamiento en la nube.

Almacenamiento de datos. Oleksiy Mark/Shutterstock.com

Arturo Bris: En general, creo que tenemos que pensar más allá del almacenamiento de datos y los contratos como los principales usos del blockchain. La digitalización de activos va a transformar nuestras transacciones. Además, la falta de necesidad de intermediarios también transformará las organizaciones. Podemos desarrollar un nuevo tipo de organización democrática. Esto no implica que la figura del director general no sea necesaria, pero la existencia de un organismo autónomo descentralizado es muy eficiente. Es el futuro.

Carlos Cordón: Hasta ahora, no he visto evidencias de que se haya utilizado para fines verdaderamente revolucionarios. Walmart lo utiliza para realizar el seguimiento de las verduras. Recientemente vi un titular que decía: “IBM aúna esfuerzos para crear el blockchain equivalente a las Páginas Amarillas”. Las Páginas Amarillas desaparecieron hace 20 años, ¿de qué sirve recuperar este concepto? Es cierto que el blockchain es una de las principales tendencias tecnológicas en la actualidad, pero si consideramos el uso real que las empresas hacen de él, no creo que vaya a cambiar el mundo.

This article was originally published in English