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Cómo elegir un buen máster

Son muchos los estudiantes que cada año se enfrentan a la difícil decisión de elegir un máster para continuar su formación universitaria o profesionales que buscan especializarse o simplemente mejorar.

Dada la enorme variedad de opciones y situaciones, hay que tener en cuenta una serie de criterios de valoración que nos ayudarán a tomar una decisión acertada.

La edad, la situación personal y la profesional condicionan de manera notable lo que se pretende conseguir del máster, así como la disponibilidad de tiempo y flexibilidad.

Por ello hay una oferta variadísima de másteres en formato, orientación, público al que se dirigen y precio. Y elegir no siempre es fácil. Un buen punto para comenzar puede ser utilizar un agregador de informacion como Universia.

Cuándo comenzar la búsqueda

Lo primero a tener en cuenta es el momento en el que comenzar la búsqueda. Enero es un buen punto de partida para recabar información. No es fácil tomar una decisión para uno o dos años de nuestra vida y, además, los procesos de admisión comienzan meses antes del curso.

Una primera elección es si hacerlo presencial o en línea. Nuestra recomendación es, siempre que sea posible, optar por formación presencial, que es mucho más enriquecedora. La experiencia personal y la oportunidad de establecer una red de contactos es muy valiosa. La opción online aporta flexibilidad y es una opción muy interesante, por ejemplo, cuando se está trabajando.

Últimamente han surgido muchos másteres de formación en línea, algunos a precios muy reducidos. Son una opción para aquellos que no pueden invertir mucho dinero. Sin embargo, es muy importante informarse sobre quién está detrás, cómo es la formación, si es oficial o no…

Los ocho pasos fundamentales

Pero, veamos, además de la presencialidad o no, los criterios a tener en cuenta para tomar una buena decisión:

  1. ¿En mi región, en mi país o en el extranjero? Sin duda, estudiar en el extranjero es una buena opción por varios motivos: conocer otra cultura, mejorar el idioma (aunque es necesario tener un buen nivel de partida), tejer redes de trabajo fuera de nuestro país (alumnos, profesores e incluso empresas) y la oportunidad de tener una experiencia que no será fácil que pueda plantearse en ningún otro momento de su vida.

    ¿Nuestra recomendación? Elija un país seguro y con un buen nivel de vida. No se deje llevar por la moda e intente compensar el gasto con una beca o algún trabajo dentro de la propia universidad.

    Obviamente, debe tener en cuenta su situación personal (si tiene pareja o no, por ejemplo), sus vínculos familiares (no todo el mundo se “desapega” o quiere hacerlo). Tenga en cuenta que no es improbable que si estudia fuera termine trabajando allí.

  2. Prestigio de la universidad. Es un criterio que se puede comprobar fácilmente a través de los rankings. Empezamos de manera sencilla: ¿Aparece la universidad en alguno de ellos?, ¿aparece el programa de máster en un ranking específico? También es importante buscar qué opiniones aparecen en internet cuando preguntamos sobre la universidad o el programa.

    Todo esto nos permitirá una aproximación a la calidad de la institución. También ver la edición del máster (no es lo mismo una segunda edición que la cuarenta, por ejemplo). Lo segundo es un aval en toda regla, y cuidado con las primeras ediciones porque eso siempre es un riesgo añadido.

  3. Precio. No nos vamos a engañar: el coste es un elemento determinante. Hay que incluir no solo las tasas de matrícula, sino el alojamiento, los manutención y los desplazamientos (si es fuera de su localidad).

    Hay que hacer números y ver con qué presupuesto contamos. Salir al extranjero o estudiar fuera no es barato, así que debemos ser realistas con el presupuesto. De hecho, en Estados Unidos, después de las hipotecas, la deuda estudiantil es la mayor deuda privada.

  4. Oficial o no. Es otro aspecto fundamental a tener en consideración. No es raro descubrir al terminar su máster que no tiene validez a efectos oficiales. Los másteres oficiales (en España incluyen en el nombre la palabra “universitario”) han seguido un proceso de evaluación de calidad.

    Son los únicos que tienen validez oficial. El resto, aunque sean excelentes, solo están avalados por la calidad de la universidad o escuela que los imparte. Desestime másteres cuyo título no esté avalado por una universidad o una escuela de negocios y analice con especial cuidado toda la información.

  5. Programa. El primer contacto suele ser la página web. Es importante que permita consultar con claridad los procesos, las condiciones del programa, los criterios de admisión y calidad o las notas de corte. También las salidas profesionales, entidades que colaboran en el programa y el claustro de profesores.

    Es fundamental consultar las materias que se trabajan. Va a encontrar diferencias, incluso en másteres con denominaciones similares. Compruebe si los contenidos encajan o no con lo que necesita o está buscando.

  6. La metodología docente. Es otro aspecto muy importante. Metodología es una palabra que viene del griego, Meta (punto de llegada) y Hodos (camino, dirección). ¿Qué metodología se utiliza para lograr el éxito? Hay muchas opciones que van desde el método del caso a las clases magistrales. Algunas de ellas son más atractivas, producen mejores resultados o se ajustarán mejor a su modelo personal de aprendizaje.

  7. Claustro de profesores. ¿Quién va a impartir las clases? ¿Qué currículum tiene el profesorado? ¿Qué porcentaje del total son doctores? ¿Qué experiencia profesional tienen? No nos engañemos: la academia es sabiduría y trabajo organizado. Dependiendo del tipo de máster, la calidad de la investigación de los profesores y la experiencia profesional de los mismos debe ser determinante en la elección.

  8. Networking. Uno de los valores intangibles más importantes del máster será la red de contactos (compañeros) de viaje que serán colegas de profesión. Para iniciar o expandir su agenda, el máster es el camino. En algunos casos servirá como trampolín hacia un futuro empleo (analice qué empresas colaboran en el programa), en otros, para impulsar su carrera y, en todos, hará amistades que perdurarán para siempre.

    En el caso de másteres orientados a profesionales (por ejemplo, los MBA) analice la experiencia media de los asistentes. No es lo mismo un máster para recién graduados que para profesionales con experiencia. El valor que obtendrá será muy diferente.

En los rankings internacionales, además de lo explicado anteriormente, se tienen en cuenta otros criterios: número de solicitudes para cada plaza, salario medio de los egresados, tasa de empleabilidad de los estudiantes, ratio de estudiantes extranjeros, etc.

En definitiva, es una decisión importante y en la que intervienen muchos factores. Si no quiere equivocarse, recoja toda la información que pueda, haga una tabla de comparación y procure dejar al azar lo menos posible.

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