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Cientos de personas alzan manos pintadas de blanco en una manifestación.
Imagen de las manos blancas en una manifestación contra ETA. Las manos eran el símbolo de protesta contra la violencia de la organización terrorista. Centro Memorial de las Víctimas del Terrorismo

¿Cómo explicar a nuestros hijos qué fue ETA?

Al constatar el desconocimiento que existe entre las nuevas generaciones acerca de ETA, pedí a mi hijo mayor (de 10 años) que hiciese una lista de preguntas sobre lo que le gustaría saber. Son las que respondo a continuación. Los padres somos los principales educadores y este tema también debe hablarse en casa.

1. ¿Cómo se creó ETA?

ETA, Euskadi Ta Askatasuna (País Vasco y libertad), nació entre 1958 y 1959. No sabemos la fecha exacta porque no hay un documento que lo señale.

Sus fundadores fueron un grupo de jóvenes de ideología nacionalista radical. Tenían miedo de que el euskera y la identidad vasca desaparecieran. Habían crecido en una dictadura centralista, que utilizaba la violencia para mantenerse en el poder. Franco, el dictador, no admitía a los que pensaban diferente: a los abertzales (nacionalistas vascos), ni tampoco a personas con otras ideologías, como socialistas, comunistas, anarquistas, liberales o republicanos.

Muchos de los primeros miembros de ETA se habían separado del PNV, el Partido Nacionalista Vasco. Creían que había que hacer más en contra del régimen que lo que hacía esta formación, que encabezaba el Gobierno Vasco en el exilio, desde Francia. ETA, al contrario que la mayoría de la oposición antifranquista, decidió utilizar la violencia para conseguir sus objetivos.

Los etarras analizaron la situación (la represión policial, etc.), leyeron a autores (Jean–Paul Sartre, Federico Krutwig…) y se fijaron en ejemplos internacionales (lo que estaba ocurriendo en Argelia, Vietnam, Cuba…) que les convencieron de que esa era la vía adecuada.

Primero fueron pocos, pero en la transición española a la democracia, cuando estuvieron más fuertes, tuvieron entre 450 y 500 miembros integrados en comandos y dispuestos a matar. Al final, ya en los 2000, llegó a haber más de 700 presos de ETA cumpliendo condena.

2. ¿Qué querían conseguir?

Querían una Euskadi independiente. Buscaban que Vizcaya, Guipúzcoa y Álava formaran un Estado euskaldún (vascoparlante) con Navarra y el País Vasco francés. Optaron por emplear las armas hasta conseguir la autodeterminación, es decir, cuando los habitantes de esos territorios decidieran su separación de España y de Francia.

Además de nacionalistas, enseguida empezaron a asegurar que eran socialistas y revolucionarios porque decían hablar en nombre de los trabajadores y porque querían cambiar las cosas de golpe.

3. ¿Al final lo consiguieron?

ETA no alcanzó ninguno de los principales objetivos por los que había empezado a asesinar en 1968. Menos de una década después, el franquismo había terminado y comenzaban las instituciones y los procedimientos democráticos. Los partidos y sindicatos fueron legalizados, se convocaron las primeras elecciones libres, se abrió el Congreso de los Diputados y el Parlamento Vasco…

Pero eso no se consiguió gracias a ETA, sino a su pesar. Esto no quiere decir que la violencia no les resultase útil para otras cosas. Por ejemplo, para atemorizar a los que no pensaban como ellos. Es lo mismo que hacían los franquistas, que, por cierto, tampoco lograron lo que querían, ya que, tras 40 años de dominio (1939–1975), la sociedad y la política volvieron a ser plurales y no de un solo color; la gente pudo volver a elegir a sus representantes y a participar en política.

4. ¿Por qué usó la violencia?

Los miembros de ETA creían que el fin justificaba los medios y que ellos no tenían otro remedio que utilizar la violencia ya que el Estado español, al que definían como el enemigo, odiaría a los vascos y pretendería hacerlos desaparecer.

Lo cierto es que ETA mató al 95 % de sus víctimas tras Franco, ya en la Transición o en plena democracia, cuando estaban garantizados el autogobierno, el uso del euskera y la promoción de la cultura vasca, que es tan diversa como la propia sociedad. No les importó ni el cambio de sistema político ni la aprobación en referéndum de un Estatuto de autonomía en 1979.

La violencia es una herramienta terrible, pero algunos la escogen para actuar en política porque creen que es eficaz. Además, una vez empiezan a matar es difícil dejarlo, se cierran en sí mismos y buscan excusas para justificarse y continuar. Son fanáticos que creen tener la verdad absoluta. Y se hacen las víctimas, como si el otro fuese el verdadero agresor. Por eso chantajean al resto de la sociedad: o nos hacéis caso o seguiremos matando.

5. Aparte de matar, ¿qué más hacían para conseguir sus objetivos?

ETA duró muchos años gracias a que tuvo el respaldo de una parte de la población, minoritaria pero relevante, en Euskadi y Navarra. Era una organización clandestina y dedicada al terrorismo. Pero su entorno, la izquierda abertzale, era legal. Este sector daba apoyo logístico y moral a los miembros de ETA (desde financiación hasta casas donde esconderse, pasando por argumentos para legitimarse). Además, perseguía sus mismos objetivos desde organizaciones juveniles, sindicales o culturales.

La más conocida fue HB, Herri Batasuna (Unidad Popular), una plataforma que se presentaba a las elecciones y que obtenía entre el 12 % y el 20 % de los votos en Euskadi. HB surgió en 1978 y fue el principal brazo civil de ETA, motivo por el que terminó siendo ilegalizada. La izquierda abertzale justificaba a ETA, se manifestaba a favor de sus miembros y los homenajeaba como si fueran héroes cuando salían de la cárcel. Hoy todavía no ha condenado a ETA. Otra de sus formas de presión era la llamada “kale borroka” (violencia callejera): jóvenes encapuchados que realizaban actos vandálicos en ciudades y pueblos.

Incidentes de lucha callejera en Bilbao, agosto de 1991. Fidel Raso. Author provided

6. ¿Cómo estaban organizados?

Al principio, en los años sesenta, ETA tuvo un “frente obrero” en las fábricas y otro para promover actividades culturales. Pero enseguida, tras 1968, la rama dedicada a cometer atentados fue la protagonista absoluta.

ETA sufrió varias escisiones a lo largo de su historia. La más relevante fue en 1974 y separó ETA en dos grupos: político–militar y militar. Este último ha sido el que más ha durado gracias a que se aseguró el liderazgo sobre su entorno civil.

ETA era como un ejército en la sombra. Muy jerarquizado, tenía una cúpula formada por apenas tres dirigentes que decidían la estrategia y a los que el resto de miembros debían obedecer. Los comandos se dividían en legales o ilegales según sus integrantes estuvieran fichados o no por la Policía. Atacaban en España y a menudo se escondían en Francia.

Se financiaban mediante secuestros y campañas de extorsión a empresarios y a otros profesionales. Al principio, también realizaban atracos y recibían donaciones de personas afines.

No era fácil dejar ETA por tu cuenta. Cinco exetarras fueron asesinados por sus viejos compañeros, que mandaban así un mensaje a todos: este es el destino que os puede esperar si os convertís en “traidores”.

7. ¿Dónde emplearon la violencia?

ETA cometió la mayoría de sus asesinatos en el País Vasco. Pero pronto se dieron cuenta de que, si pretendían condicionar la vida política española, tenían que atacar también en los centros de decisiones.

Por eso Madrid es la ciudad en la que ETA causó más víctimas mortales (119), seguida de San Sebastián (94). Hay decenas de lugares de todo el país en los que ETA dejó su triste huella, desde Andalucía hasta Cataluña, pasando por Castilla, Cantabria o La Rioja.

Además de ETA, su entorno también empleó la llamada “violencia de persecución” contra los que les criticaban. Miles de personas tuvieron que marcharse del País Vasco y de Navarra por estar amenazadas: empresarios a los que les exigían dinero, políticos y ciudadanos no nacionalistas, policías…

Párking de la T4 (Madrid-Barajas) días después del atentado de ETA del 30 de diciembre de 2006. Una furgoneta bomba causó la muerte de dos personas y dejó también una veintena de heridos. Sebastián García, via Wikimedia Commons, CC BY

8. ¿Estuvieron a punto de provocar una guerra o un golpe de Estado?

Al principio, durante la dictadura, la reacción de la Policía fue brutal e indiscriminada. Detuvieron y maltrataron a cientos de personas. Muchas incluso no tenían nada que ver con ETA. Eso, en vez de frenar a la banda, la ayudó a crecer.

Luego, en la Transición, justo cuando España construía sus libertades, fue cuando ETA mató más, con mucha diferencia. Fueron los llamados “años de plomo”, que es una expresión que se refiere al metal del que están hechas las balas. En 1980, el más sangriento, asesinaron a casi 100 personas, una cada tres o cuatro días.

Al año siguiente, un grupo de militares y guardias de ultraderecha dio un golpe de Estado, el 23-F. Querían volver a una dictadura como la de Franco, que había muerto en 1975. Su principal pretexto fueron los constantes atentados, sobre todo de ETA. Por supuesto, los únicos responsables de su violento intento, que fracasó, fueron ellos mismos.

Ya en la década de 1980 surgieron los GAL, Grupos Antiterroristas de Liberación, que mataron a 27 personas en su pretensión de responder a ETA con sus mismas armas. Detrás de esta banda, financiada con dinero público, estuvo el entonces ministro del Interior, el socialista José Barrionuevo, y una serie de policías, guardias civiles o políticos. Fue la mayor sombra de la joven democracia española. Pero el entorno de ETA no denunciaba estos abusos para construir una democracia mejor, sino para reforzar su propia violencia.

Unos manifestantes portan las fotografías de unos hombres mientras policías con cascos rojos les hacen frente.
Manifestación a favor de los miembros de ETA José Antonio Lasa y José Ignacio Zabala, torturados y asesinados por los GAL. Wikimedia Commons., CC BY-SA

9. ¿Cuánto duró ETA?

ETA duró 60 años, entre 1958-59 y 2018, que es la fecha de su disolución.

Pero hay otro periodo más importante: 1968-2010. En junio de 1968 ETA mató por primera vez. Fue al guardia civil de Tráfico José Antonio Pardines, un joven gallego destinado en Guipúzcoa. En marzo de 2010 ETA causó su última víctima mortal: el policía francés Jean-Serge Nérin, cerca de París.

En total, fueron más de cuatro décadas asesinando y condicionando la vida política, social y económica de nuestro país.

ETA ha sido el principal reto contra las libertades al que se ha enfrentado la democracia española. Todavía hoy persisten sus consecuencias. Lo más importante es tener en cuenta las demandas de memoria, verdad y justicia de sus víctimas.

10. ¿Cuántas víctimas causó?

Según datos oficiales, las diferentes ramas de ETA asesinaron a 853 personas. Otras fuentes dan cifras diferentes. Hay casos de autoría dudosa. Cinco personas siguen desaparecidas. La mayoría de las víctimas de ETA fueron guardias civiles (206) y, después, policías (149). Para deshumanizarlos, los llamaban txakurras, que significa “perros”.

El siguiente grupo es el de los que “pasaban por allí” y se vieron alcanzados por la explosión de una bomba o por disparos que no iban dirigidos contra ellos (116).

ETA también mató a militares, ertzainas, personas a las que acusaba de ser franquistas, amigos de policías o traficantes de drogas, funcionarios de prisiones, jueces o políticos que no pensaban como ellos, sobre todo del Partido Popular (PP), Partido Socialista Obrero Español (PSOE) y Unión del Pueblo Navarro (UPN).

Seguramente las víctimas más conocidas de ETA sean dos:

  • Miguel Ángel Blanco fue un joven concejal del PP de Ermua (Vizcaya) al que secuestraron y mataron en 1997, lo que dio pie a enormes manifestaciones de protesta.

  • Luis Carrero Blanco, presidente del Gobierno de la dictadura, fue asesinado en 1973 junto con su conductor y su escolta.

Este último crimen, que es igual de reprobable que cualquier otro, fue bien visto por bastante gente y les dio apoyos. El de Miguel Ángel supuso justo lo contrario: un hito de la respuesta ciudadana. Durante los dos días que lo mantuvieron secuestrado para chantajear al gobierno, millones de personas salieron a la calle en toda España para exigir a ETA que no lo matara y, cuando la banda consumó su amenaza, para protestar y mostrar su duelo.

El centro de Bilbao tomado por manifestantes en una fotografía de la época en blanco y negro.
Manifestación en Bilbao para pedir la liberación de Miguel Ángel Blanco. Acuden más de 500 000 personas, la mayor de la historia del País Vasco. Fundación Miguel Ángel Blanco

Aparte de las víctimas mortales, ETA dejó heridas a más de 2 600 personas y secuestró a otras 84.

Entre estos últimos destaca el caso de José Antonio Ortega Lara, que hasta entonces era un desconocido funcionario de prisiones de la cárcel de Logroño. Estuvo en manos de ETA durante 532 días entre 1996 y 1997. Lo encerraron en un zulo minúsculo y húmedo de una nave industrial de Mondragón (Guipúzcoa) hasta que fue encontrado y liberado por la Guardia Civil.

11. ¿Cómo terminó ETA?

Desde finales de la Transición, ETA fue perdiendo fuerza paulatinamente. Su debilidad fue notoria a partir de los años noventa. Sin apoyo social, aislada internacionalmente y cercada por las fuerzas de seguridad, ETA se vio obligada a dejar el terrorismo en 2011.

No había alcanzado ninguno de los objetivos por los que había empezado a matar en 1968. Pero dejó una negra herencia en forma de víctimas, miedo y sufrimiento. Hay una justicia todavía pendiente. Más de 300 familias saben que ETA mató a sus seres queridos, pero no han podido poner nombre y apellidos a los autores materiales del crimen.

Para varias generaciones de españoles, ETA fue una presencia constante y oscura, que parecía que no iba a terminar nunca. Internacionalmente, los vascos pasamos a ser conocidos por culpa de las bombas y los disparos de ETA.

Hoy, por fin, vivimos sin su amenaza. Como estamos en una democracia, podemos defender nuestras ideas desde el Parlamento o mediante manifestaciones, sin imponerlas a nadie, sino tratando de convencer a los demás desde el respeto y la tolerancia.

Decenas de personas sostienen una gran tela hecha con retazos de telas cosidos entre sí en una avenida principal de la ciudad de Bilbao.
Manifestación en 1996 en Bilbao por la libertad de José María Aldaya, secuestrado por ETA. Fidel Raso. Author provided

Además, los jóvenes pueden leer la novela o ver la serie ‘Patria’, trabajar con unidades didácticas sobre terrorismo o escuchar el testimonio de víctimas educadoras como las que hablan aquí.


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