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Cómo los docentes pueden aprovechar el aprendizaje informal en Twitter

El aprendizaje informal es ese que realizamos de muy buena gana, voluntariamente, sin esperar certificados ni reconocimientos a cambio. Lo hacemos por amor al arte, por motivación intrínseca y por ganas de aprender.

Aunque no se trata de un concepto nuevo, cada vez va ganando más fuerza. En una época en la que la formación inicial del profesorado se pone en entredicho, la formación continua se abre paso, pero tampoco queda libre de críticas.

En ese sentido, existen docentes que entienden la formación continua como un requisito necesario para obtener puntos para alcanzar determinados hitos en su carrera profesional. Otros consideran que algunos de los cursos ofertados están repletos de mitos educativos, y son una opción con poca consistencia y nula base pedagógica.

Lo cierto es que la mayoría de los centros de formación de profesorado están haciendo un gran trabajo con propuestas innovadoras, prácticas y cuentan con buenos profesionales para llevarlas a cabo.

El universo de Twitter

Muchos docentes están encontrando una formación a la carta a través del aprendizaje informal en redes. En este ámbito, Twitter destaca sobre el resto de sus competidores.

Por supuesto, aprendemos y nos formamos en Instagram, Telegram, Facebook, TikTok, YouTube, Twitch, etc., pero Twitter se ha convertido en la red educativa por excelencia.

Entre etiquetas, hilos, listas y comunidades, esta red sigue avanzando en el terreno de la formación continua. La incorporación, hace ya más de un año, de los Spaces, espacios de audio social, ha dado a Twitter un empujón importante. Ya se pueden encontrar muchas propuestas creadas por docentes para docentes, como los Spaces de las #CharlasEducativas, el EduSpaceCafé o el recientemente incorporado #entredocents.

El #claustrovirtual

En cuanto a la práctica del día a día en los centros educativos, para encontrar ejemplos, experiencias de aula, recursos o herramientas, debemos buscar el hashtag del #claustrovirtual. Muchas veces me preguntan qué es el claustro virtual o quién es su creador o promotor.

La realidad es que el #claustrovirtual no está representado por nadie en concreto. Se trata de un conjunto de docentes, de futuros docentes y de familias que un día decidieron formar parte de un “Twitter en positivo”, constructivo, colaborativo y solidario.

Es una comunidad twittera, unida por un hashtag, que comparte, se apoya y se retroalimenta de un modo descomunal, tanto en cantidad como en calidad. Quien tenga una pregunta, busque información sobre un tema concreto o haya tenido un mal día en el colegio tiene su sitio en el #claustrovirtual de Twitter.

Grandes divulgadores

Por supuesto, hay vida más allá del #claustrovirtual. La arquitectura, el arte, la historia, la psicología o la actualidad también tienen un importante espacio reservado en la red del pajarito.

Perfiles imprescindibles como los de Fernando Plaza Ponce, Vanesa Regalado, EfectoMcGuffin, Juan Fernández, Minina de Cheshire, Enrique Guerrero, Pedro Torrijos, María José Mas, Itineratur, Héctor Ruiz Martín, Mamen Horno Chéliz, Manuel Fernández Navas, Julio Mulero, BayesAna, David Bokeh, EmocionArte, Pikasso Dios de las Vanguardias o el Barroquista son solo algunos ejemplos de compañeros que nos hacen aprender casi sin ser conscientes de ello.

Con sus tuits, sus hilos, y sus originales propuestas, estos divulgadores nos cautivan empleando un lenguaje llano y cercano, propio de Twitter. Consiguen poner a nuestra disposición conocimiento bien estructurado y desarrollado, de manera que nos resulte sencillo seguirles. Además, al final de muchos de sus hilos, es fácil encontrarse las referencias bibliográficas empleadas para elaborarlos.

Twitter nos permite interactuar con ellos, dejándoles comentarios o preguntas que suelen contestar muy amablemente. Una oportunidad de oro.

El lado oscuro de Twitter

Aunque no podemos dejar de mencionar el lado más oscuro de las redes que, obviamente, también se encuentra muy presente en Twitter. Está ahí, pero no es inevitable. Recordemos que contamos con la opción de silenciar palabras, personas o conversaciones, además de poder bloquear a determinados usuarios.

En gran medida, nuestra experiencia dependerá del perfil que decidamos tener en la red, de qué temas tratemos y con qué tono. Nosotros podemos marcar los límites, aunque no resulte sencillo. A veces hay que intentar “no entrar al trapo”, a no ser que decidamos “meternos en todos los charcos”. Es otra opción igual de válida.

Una fuente de aprendizaje que abruma

Puestos en una balanza, los beneficios del uso de Twitter superan a los posibles inconvenientes. Existen investigaciones que han defendido su potencial educativo, destacando ciertas etiquetas y usuarios a los que se debe seguir la pista, debido a su “centralidad de intermediación”.

Los profesores de futuros docentes debemos hacer partícipes a los estudiantes de las posibilidades que ofrecen las redes para su presente y futuro laboral, mediante propuestas que puedan conectarlos directamente con la realidad de las aulas.

Descubrir Twitter es descubrir una fuente de aprendizaje que puede llegar a abrumar. En ese sentido, se recomienda una buena herramienta de curación de contenido e ir, de manera gradual, comprendiendo su idiosincrasia, sin desesperarse.

Si tenemos inquietudes, en Twitter encontraremos grandes divulgadores y compañeros de los que aprender, con los que debatir, de los que disentir, en los que apoyarnos, con los que reír y con los que compartir.

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