Vista panorámica de Tordesillas (1565-7), de Anton van den Wyngaerde. Victoria and Albert Museum, London

¿Dónde se firmó el Tratado de Tordesillas?

Tras una complicada negociación, el 7 de junio de 1494 los representantes del rey luso Juan II y de los Reyes Católicos firmaron el Tratado de Tordesillas, por el que Portugal y Castilla se repartían el Nuevo Mundo. El acuerdo fue sancionado por los Reyes Católicos el 2 de julio en Arévalo, mientras que Juan II hacía lo propio el 5 de septiembre en Setúbal, hace hoy 525 años.

El Tratado de Alcáçovas

Los dos reinos habían zanjado la guerra de sucesión en Castilla mediante el Tratado de Alcáçovas en 1479, pero la paz estuvo a punto de truncarse cuando, en marzo de 1493, Colón atracó en Lisboa de regreso de su primer viaje. Juan II reclamó las tierras descubiertas como suyas, pues entendía que se había navegado al sur de las islas Canarias y, según lo acordado en Alcáçovas, ese territorio era de los portugueses. Los Reyes Católicos, por su parte, adujeron que no se había traspasado el paralelo de las Canarias, sino que el viaje se había hecho hacia el oeste, y por lo tanto los nuevos territorios eran de Castilla.

Aunque los portugueses tenían razón, en la época no se podía precisar la latitud en la que se encontraban las islas del Caribe, por lo que se apeló al papa.

Cita en Tordesillas

Alejandro VI, de la familia Borja, tomó partido por los Reyes Católicos y en cuatro sucesivas bulas, entre mayo y septiembre de 1493, determinó que todo lo descubierto a 100 leguas al oeste de Cabo Verde pertenecía a la Corona de Castilla. Juan II no quedó en buena posición y se avino a negociar un acuerdo, cuyos términos se discutieron y aprobaron en Tordesillas.

Sorprende que los portugueses aceptaran reunirse en Tordesillas, localidad en el corazón de Castilla y por lo tanto alejada de la frontera, pues aunque los correos llevaban las noticias con rapidez, la distancia desde Lisboa hacía difícil intercambiar información y maniobrar a tiempo.

Los Reyes Católicos, por el contrario, controlaron directamente el proceso, permaneciendo en Tordesillas durante un mes mientras se discutían los términos. Solo abandonaron la villa el día antes de que los negociadores concluyeran un acuerdo que les era favorable.

Los portugueses aceptaron la división mediante el meridiano, como establecía la bula papal Inter caetera, pero moviendo la raya hasta 370 leguas al oeste de Cabo Verde, con lo que se aseguraban la navegación hacia el sur de África.

Casas del tratado o Palacio Real

De todos los detalles del acuerdo y sus consecuencias tenemos sobradas noticias, mas hay un aspecto que con frecuencia se obvia: ¿dónde se firmó el Tratado de Tordesillas?

Sin que haya constancia documental, la tradición ha hecho recaer su ubicación en las denominadas Casas del Tratado, erigidas sobre la margen derecha del río Duero, junto a la iglesia de San Antolín. El viajero interesado que visita la villa se encuentra con un edificio de piedra de finales del siglo XV, que incorpora en la fachada el escudo de los Reyes Católicos flanqueado por otros dos que muestran la heráldica de Alfonso González de Tordesillas, repostero de camas de los monarcas, y de su esposa, Leonor de Ulloa.

Casas del Tratado en Tordesillas (Valladolid) José Luis Cernadas Iglesias / Flickr, CC BY

Este personaje, apodado “Calvarrasa”, tenía una vivienda en la actual ubicación de la Plaza Mayor, que se derribó en 1487. Procedió entonces a construir “unas casas sobre el miradero del río que cae al pedrado, entre la yglesia de Santo Antolín y Sant Juan”, y en las que colocó su escudo: “cabeça de águila negra en campo blanco”.

Si bien la construcción podría haber estado terminada cuando se procedió a la firma del Tratado, esto no concluye que fuese allí donde se sancionara. Anton van den Wyngaerde medio siglo después no incluyó este supuesto importante edificio en su Vista panorámica de Tordesillas.

Sí destacó el palacio real, hoy desaparecido, del que seguramente proceda el escudo principal de la casa. El palacio lo erigió Enrique III de Castilla y en él moraron Juan II, los Reyes Católicos y, a partir de 1509, estuvo ocupado por la reina Juana I hasta que falleció en 1555. Como la villa carecía de casa consistorial hasta el siglo XVI, no era infrecuente que se reunieran los ediles “en los palacios del rey que son en la dicha villa en que tiene de uso y de costumbre ayuntar a campana repicada”.

Derribado en el siglo XVIII, cuando Carlos III se lo regaló a la villa, del palacio apenas tenemos más vestigios que los documentales, un plano y un dibujo poco preciso de su existencia.

Que se haya perdido irremediablemente no exime de responsabilidad a quien quiera oscurecer su memoria: el palacio, y no una casa particular sin especial prestancia, debió ser el lugar donde se discutió y firmó el Tratado de Tordesillas, por ser el único edificio civil en la población capaz de acoger a las legaciones y porque los Reyes Católicos se alojaban en él y solo lo abandonaron horas antes de la firma, cuando ya habían conseguido sus objetivos y no convenía su presencia en el acto protocolario.