Las nuevas tecnologías nos enseñan a enseñar de otra forma. Grunpfnul / Wikipedia

Enseñar Rachmaninov en el siglo XXI

La música ha sido uno de los principales impulsores del desarrollo de Internet, desde la evolución de la Web.1 a la Web.2. En su reseña sobre el trabajo de Steve Collins y Sherman Young, Paul Fischer subrayaba la idea de que la música fue la primera industria creativa y cultural en verse influenciada por los cambios tecnológicos. Estos autores establecieron el concepto de Music 2.0, una extensión de la Web.2.0 utilizado para referirse a la intercreatividad, la confluencia de ideas y tecnología a través de Internet.

Pedagogía musical

La transversalidad de la música ha facilitado la producción conjunta de contenidos en Internet, como en el caso del proyecto Petrucci Music Library que debe su nombre al editor de música italiano del renacimiento Octaviano Petrucci; el uso del software musical libre, como Sonic Visualiser para visualización y análisis del audio, Musescore (edición de partituras) o Audacity (edición de audio); el enorme potencial para la música de algunas redes sociales como YouTube, que ha posibilitado entre otras cosas que el “público cultural” se convierta en creador pero también en “alumno” de espacios educativos tan relevantes como Listening to Music, del profesor Craig Wright; la mediación musical para proyectos pedagógicos a través de Internet; la utilización de las aplicaciones para hacer y aprender música; la robótica aplicada a la música o el uso de la realidad virtual, aún en claro proceso de experimentación, pero con iniciativas como la de producir conciertos en directo a través de los inalámbricos.

Como se puede observar, este enorme potencial de la música y su carácter transversal han calado en la pedagogía musical. Algunos principales paradigmas educativos actuales tienen relación con las nuevas tecnologías: la innovación educativa, la diferencia entre lo lúdico y lo educativo, así como entre lo creativo y lo recreativo, los nuevos espacios de enseñanza-aprendizaje, la dialéctica establecida entre la libre información y el verdadero conocimiento, los nuevos lenguajes, la importancia de la interacción en los procesos de enseñanza o los recursos tecnológicos en constante desarrollo.

La innovación en educación puede proceder de la utilización de cualquier tipo de herramienta aplicada para enseñar algo de manera diferente (no necesariamente para enseñar algo nuevo). En estos momentos, las apps tienen una especial relevancia en el mundo tecnológico. Su uso está limitado a tareas concretas y exige al docente una constante revisión y selección de la aplicación más adecuada a sus objetivos, pero no cabe duda de su proyección relevante y fundamental en todo tipo de facetas. Por ejemplo, en la enseñanza de música en Educación Primaria.

El término “creatividad” ha sido tan utilizado en los últimos años que a nivel pedagógico se discute qué metodologías suponen un proceso meramente recreativo y cuáles, además, enseñan. La tecnología y la creatividad se han unido en multitud de ocasiones, aunque en algunos casos no esté claro su resultado académico. Afortunadamente, Internet permite observar diferentes proyectos a través del ejemplo práctico, como revela esta clase basada en la metodología del compositor y pedagogo Brian Dennis.

Clase experimental en 1969.

Modificando el tiempo y el espacio

Uno de los efectos más significativos de las TIC en los entornos educativos es la posibilidad de flexibilizar el tiempo en el cual el estudiante recibe la formación y el espacio donde la realiza, posibilitando el acceso a multitud de expertos.

El siguiente vídeo muestra la explicación de un profesor de música de primaria sobre la utilización de la pizarra digital y el blog, pero existen infinidad de ejemplos de enseñanza online y semipresencial (blended learning) que cada vez con más fuerza se abren camino en una sociedad que demanda nuevas fórmulas de enseñanza-aprendizaje.

La interactividad es sin duda otra de las características más significativas de estos entornos de formación. Existen diferentes posibilidades para que el alumno interactúe con el entorno y pueda construir su propio itinerario formativo, adaptándolo a sus necesidades. Y, además, gracias a ella es posible la comunicación con diferentes participantes del sistema, independientemente de jerarquías. Por último, la interactividad supone ser un receptor activo en la construcción de significados. Este es uno de los principales retos que seguramente cambiará la concepción de la enseñanza en los próximos años.

En un curso de verano realizado en 2013 desde junio a septiembre en formato blended learning se trabajó sobre un tema tan técnico como la orquestación musical. El curso se realizó desde la plataforma virtual de la Universidad Pública de Navarra y los resultados pueden observarse en esta publicación, que además recoge en vídeo parte de la interpretación de las obras en un concierto final de curso celebrado en el Museo de Navarra.

Enseñar a procesar la información

Una de las consecuencias fundamentales de Internet consiste en el libre acceso a la información. No obstante, hay que evitar caer en dos errores: en primer lugar, realizar un paralelismo entre información y conocimiento; en segundo lugar, creer que tener acceso a más información puede significar estar más informado.

En la actualidad, las nuevas tecnologías permiten que el estudiante pueda acceder a grandes bases de conocimiento, por lo que el problema de la educación no consiste solo en la localización y búsqueda de información, sino principalmente en aprender a seleccionarla, interpretarla y evaluarla.

Las TIC han transformado también los modelos de enseñanza y aprendizaje. La sociedad actual exige mensajes más complejos en medio, simultaneidad y fragmentación y menos complejos en el contenido. La forma de expresar y contar la información puede ser según la tradicional secuencia lineal hasta el formato hipertexto e hipermedia. Es decir, pensar de manera hipermodal, comunicando un contenido a través de texto, imágenes, vídeos y sonidos. La elaboración del sentido conjuga lo verbal y no verbal.

Por ejemplo, un profesor explica que el compositor e intérprete de piano S. Rachmaninov tenía unas manos muy grandes y su escritura para el piano era muy virtuosa. Lo puede hacer seleccionando un fragmento de audio de un concierto significativo pero, con las nuevas tecnologías, podría decir lo mismo de manera diferente, como muestra el ejemplo siguiente en el que a un fragmento de una película se le añade la partitura del concierto que se está interpretando en el filme.

Escena de Shine con superposición de partitura de Rachmaninov.

Los modelos educativos ya han cambiado en cualquier área de conocimiento, como la música, y en cualquiera de sus niveles y tipologías (enseñanza formal, no formal e informal). Es algo inevitable y por tanto el futuro requerirá de verdaderos proyectos innovadores que aporten valor añadido a una enseñanza magistral tradicional.

A modo de conclusión, estos tres últimos ejemplos ilustran lo comentado en el texto:

En el vídeo de arriba, Sonic Visualiser ayuda a explicar que, para Beethoven, la dinámica era un elemento estructural fundamental y por lo tanto, no susceptible para los intérpretes de ser cambiada sin considerar el criterio formal.

En esta presentación, un recurso en ocasiones tan mal utilizado en la docencia como el Power Point se ofrece incrustado en la herramienta Zentation para ilustrar el funcionamiento de un Ritornello de Sonata, concretamente el primer movimiento del Concierto para violín de Beethoven.

Y, para terminar con movimiento, en el vídeo siguiente, del foro TED, el músico australiano John Varney ofrece una perspectiva diferente del ritmo y de cómo está presente en todos los aspectos de nuestra vida. Como el aprendizaje y como la música.

Una nueva forma de ver el ritmo.