#EUROmicroMOOC: Twitter también sirve para dar clases de ciencia

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#EUROmicroMOOC: Twitter también sirve para dar clases de ciencia

El día 2 de octubre comienzan las clases de microbiología por Twitter gracias a la iniciativa europea #EUROmicroMOOC. No debe extrañarnos, hoy en día muchas personas acuden a las redes sociales para obtener información. Son inmediatas y gratis, la opción preferida para los jóvenes. Como me comentó una vez un alumno: “El correo electrónico es para gente mayor”.

Las redes sociales ya se emplean para aprender, descubrir, buscar, almacenar y, sobre todo, compartir conocimiento. Esto demuestra que son un vehículo eficaz para el aprendizaje social y que pueden incorporarse como una herramienta para la enseñanza y la comunicación de la ciencia.

Twitter es una de las redes sociales más populares, con más de 500 millones de usuarios en todo el mundo. Permite compartir mensajes cortos e incluir imágenes, vídeos y enlaces de forma rápida. Esto lo convierte en uno de los canales más profesionales para los interesados en la comunicación científica.

Hoy casi todas las publicaciones y sociedades científicas importantes, la mayoría de los centros de investigación y muchos investigadores están en Twitter. Pero, ¿para qué?

¿Por qué un científico debe estar en Twitter?

Para un investigador, estar en las redes sociales, sobre todo en Twitter, ya no es una pérdida de tiempo. Al menos tres son las razones por las que los académicos deberían integrar su uso en su rutina profesional.

En primer lugar, permiten promocionar la marca personal. Cada día se publican en el mundo más de 7 000 artículos científicos, muchos de los cuales nunca serán leídos o citados. El viejo dicho “Publish or perish” (publique o muera) podría actualizarse como “visible or vanish” (visibilícese o desaparezca).

Las redes sociales permiten anunciar y compartir los resultados de nuestras investigaciones con un mayor número de potenciales lectores. También aumentar la visibilidad online del trabajo a nivel global y ampliar el número de contactos entre colegas.

En segundo lugar, escribir en Twitter puede mejorar tus habilidades de expresión, enriquecer tu lenguaje y aprender a ser más preciso. Todo ello puede también tener un impacto positivo en la docencia y en la comunicación de la ciencia. Ampliar tu red de contactos puede ayudarte a generar nuevas ideas o discutir resultados científicos, lo que aumentará tu espíritu crítico, creatividad y curiosidad, esenciales en toda tarea investigadora.

Por último, las redes sociales tienen el potencial de favorecer el diálogo entre la ciencia y la sociedad. Promover el compromiso de la sociedad con la ciencia es también parte de la responsabilidad profesional de todo científico, que debe preocuparse de comunicar sus hallazgos al resto de la sociedad que le sustenta.

Cada vez más gente emplea las redes sociales como fuente de información. El pasado mes de marzo, la revista Science publicó una noticia sobre la influencia de Twitter en la transmisión de noticias falsas y aseguraba que los tuits que contienen mentiras se extienden seis veces más rápido que los verdaderos.

Por eso, para combatir las pseudociencias es importante que los investigadores empleen las redes sociales para comunicar la ciencia. Su presencia en este medio puede influir en la opinión pública. Es una forma también de promover entre la gente joven las áreas de conocimiento de la ciencia, la tecnología, la ingeniería y las matemáticas (STEM: Science, Technology, Engineering and Mathematics). No olvidemos que una sociedad mejor formada es una sociedad más libre, más difícil de manipular y más democrática.

La iniciativa #EUROmicroMOOC

Twitter también puede ser empleado como una herramienta para completar el hueco entre la investigación, la educación y la divulgación científica.

Un ejemplo concreto es la iniciativa #EUROmicroMOOC, una colaboración desinteresada de veintiún profesores e investigadores de dieciocho prestigiosas universidades y centros de investigación. La lista incluye la Universidad de Oxford (Reino Unido), el Instituto Pasteur de París (Francia), la Universidad de Stanford (EE UU) y el CSIC en España, entre otras. Su objetivo: impartir el primer curso online de microbiología por Twitter en inglés del mundo.

Las 21 clases se emitirán por Twitter con una frecuencia de tres por semana, a partir del día 2 de octubre hasta el 15 de noviembre. El horario será de martes, miércoles y jueves a las 17:00 horas (hora peninsular).

Cada clase consistirá en entre 30 y 40 tuits, uno detrás de otro, que contarán una historia completa y coherente. La frecuencia: un tuit por minuto.

Estas lecciones estarán compuestas de decenas de enlaces, imágenes, blogs, noticias, vídeos e infografías sobre ciencia y microbiología.

No van dirigidas a especialistas, sino al público general que tenga ganas de saber un poco más de ciencia. Cada clase tratará de un tema diferente.

Por ejemplo: Marta Cortesao, del Centro Aeroespacial Alemán, tuiteará sobre microbiología del espacio. Jorge García-Lara, de la Universidad de Lancashire Central (Reino Unido), lo hará sobre microbiología y cáncer.

Vacunas y antivacunas, resistencia a los antibióticos, microbiota intestinal, patógenos y guerra microbiológica son otros de los temas que se discutirán en este curso.

Como otros cursos masivos online (MOOC: Massive Open Oline Course), no es necesario inscribirse. Los alumnos solo deben seguir el curso a través de sus móviles u ordenadores, a través de la etiqueta #EUROmicroMOOC que encontrarán en Twitter.

La iniciativa está organizada por el grupo de Docencia y Difusión de la Microbiología de la Sociedad Española de Microbiología (SEM), y cuenta con la colaboración de la Federación Europea de Sociedades de Microbiología (FEMS). Ante todo, demuestra que Twitter puede ser una excelente herramienta para difundir y comunicar ciencia, incluso a través de clases y cursos.