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Idiomas ‘aspiradora’: las lenguas y los préstamos

Quienes se quejan del imperialismo lingüístico que ejerce el inglés se sorprenderían, posiblemente, al saber que este idioma ha llegado a ser comparado con una aspiradora, por su enorme capacidad para absorber palabras de otras lenguas.

Mientras muchos se esfuerzan por evitar que los extranjerismos se introduzcan en su léxico, puede decirse que el inglés es un idioma insaciable a la hora de adoptar palabras extranjeras, a las que siempre parece dar la bienvenida.

Los expertos señalan que son precisamente los angloparlantes quienes de forma más indiscriminada adoptan palabras de otras lenguas, frente a los hablantes de francés, alemán, hebreo moderno e islandés, que parecen ser los más reacios.

Miles de “préstamos” de cientos de lenguas

El inglés ha demostrado ser una lengua extraordinariamente proclive a tomar miles de préstamos de casi un centenar de lenguas, cifra que algunos autores aumentan hasta más de 350.

Aquí los especialistas resaltan lo inadecuada que resulta la palabra “préstamo”, que designa metafóricamente la transferencia de palabras de una lengua a otra; curiosamente, esos préstamos lingüísticos ni se devuelven ni suponen ninguna pérdida para la lengua de origen, que tampoco debe dar su consentimiento para la “transacción”.

Durante el siglo XX la lengua inglesa tomó palabras sobre todo del francés, siguiéndole, por este orden, el japonés, el español, el italiano, el latín, el griego, el alemán y el yiddish; en menor proporción, el ruso, el chino, el árabe, el portugués y el hindi.

Todas estas lenguas han enriquecido la expresividad del inglés en áreas como la alimentación, la música, el deporte, la medicina, el mobiliario o la moda.

La influencia del español

Los estudios de la influencia léxica del español sobre el inglés demuestran que ésta ha existido durante los últimos cinco siglos, cambiando de intensidad e incrementándose en épocas recientes.

Naturalmente, los hispanismos que penetraron antes del siglo XIX procedían de España, si bien muchos fueron términos del Nuevo Mundo, aunque transmitidos desde el español peninsular; mientras que los préstamos más recientes se toman cada vez más del español de América por parte del inglés americano.

Esta variedad es la que recibe actualmente la mayor influencia, por el gran peso poblacional de la comunidad hispana en los Estados Unidos, que hace que algunos teman una futura hispanización de un país que, con más de 40 millones de latinos, se ha convertido en la tercera nación del mundo con más hispanohablantes.

Terminología específica

En 1935 Mary Sidney Serjeantson, profesora e investigadora de la Universidad de Londres, reconocía que estudiar la historia de los préstamos del inglés era un trabajo necesariamente incompleto, que ocuparía varios volúmenes, incluso evitando las palabras usadas en textos muy especializados. Además, sería difícil que dos autores se pusieran de acuerdo sobre qué palabras incluir.

En cualquier caso, la influencia del español ocupa un capítulo destacado en el repertorio léxico del inglés. Ya en 1996, el Oxford English Dictionary (OED) registraba 1.350 palabras de origen español, de las que sólo el 40% aparecían en los diccionarios de consulta habituales.

Muchos diccionarios ingleses especializados en extranjerismos imponen criterios selectivos en sus recopilaciones. Así, el prefacio al Oxford Dictionary of Foreign Words and Phrases (1992) admitía que, de haberse incluido términos del mundo de los toros o del judo, habría aumentado considerablemente el número de entradas españolas o japonesas. Su segunda edición (2008) revelaba que, para hacer sitio a las numerosas palabras nuevas introducidas, se habían eliminado ciertos términos, porque ya estaban suficientemente naturalizados o adaptados al inglés.

El contexto y el contacto

Los procesos de adopción, adaptación e incorporación de préstamos a los registros lexicográficos de otra lengua son siempre consecuencia del contexto sociocultural. La era de la comunicación ha multiplicado considerablemente todas las formas de contacto lingüístico.

Por las dinámicas del mundo globalizado, las sociedades contemporáneas suelen constituir comunidades multiculturales donde conviven (y se interfieren) culturas y lenguas, y donde la transferencia de palabras está en función de las necesidades comunicativas y de las actitudes hacia la otra lengua, el prestigio que esta tenga, pues los aspectos sociales desempeñan un papel importante en la adquisición de préstamos.

Otro aspecto interesante es el de la accesibilidad al préstamo, es decir, la mayor o menor facilidad con que determinadas palabras de una lengua son adoptadas por otra. En España, los anglicismos se han filtrado en casi todas las áreas de nuestra vida cotidiana, aunque parecen predominar en campos como el deporte, la tecnología, la economía o la cultura.

Préstamos temporales o duraderos

Según los expertos, si una palabra extranjera entra en una lengua determinada, puede permanecer en uso durante siglos, o bien solo durante un tiempo y luego caer en desuso. Normalmente suelen pasar 25 años de uso activo antes de que sea incluida como préstamo en un diccionario prestigioso. De ahí la presencia en el OED de fiesta, finca, patio, plaza, tapas, siesta, entre otros muchos hispanismos. El DRAE parece haber tardado menos en recoger anglicismos como blog, internet, selfi, web, wifi, que, junto a bar, gol o penalti, ya forman parte de nuestro vocabulario habitual.

Obviamente, los diccionarios siempre van con cierto retraso. Pero a medida que incorporan nuevas voces en uso, consiguen actualizar sus repertorios léxicos, enriqueciéndolos y ajustándolos a los cambios que, inexorablemente, impone el paso del tiempo a todo ser vivo.

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