Menu Close
Equipos destrozados de medios de comunicación delante del Capitolio. Tayfun Coskun/Anadolu Agency via Getty Images

La insurrección en el Capitolio desafió la forma en que los medios de EE.UU. presentan los disturbios

Lo ocurrido el 6 de enero en el Capitolio de Estados Unidos estuvo fuera de lo común. Lo mismo ocurrió con la cobertura de ese hecho.

Las imágenes transmitidas en vivo por los noticiarios y los vídeos y las fotos compartidas en redes sociales fueron impactantes. Una imagen mostraba a uno de los individuos que habían irrumpido en el edificio sentado en una silla, con los pies sobre el escritorio, en la oficina de la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi. Un videoclip mostraba a una multitud persiguiendo a un oficial de policía mientras éste corría escaleras arriba.

Como investigadora de los medios y de los movimientos sociales, quedé absorta viendo los eventos violentos que se desarrollaron. Mis investigaciones sobre las protestas muestran que la forma en que los medios presentan las manifestaciones –por ejemplo, como disturbios o actos de resistencia– ayudan a moldear la visión que tendrá el público sobre los objetivos de la protesta.

Generalmente, la cobertura de noticias presta más atención a las estrategias disruptivas de los manifestantes que a sus objetivos, especialmente cuando se trata de protestas en contra del racismo que sufre la población afroamericana o acciones que desafían radicalmente el status quo.

Al enfocarse en los disturbios, sin informar sobre el contenido ni sobre las agendas y objetivos de la protesta, la cobertura contribuye a una “jerarquía de la lucha social” en la que las voces de algunos grupos influyentes se elevan sobre otras.

Rioters clash with police trying to enter Capitol building through the front doors.
Los partidarios de Trump se abren paso hacia el Capitolio. Lev Radin/Pacific Press/LightRocket via Getty Images

Sin embargo, los eventos del miércoles fueron diferentes. Las audiencias de noticias no están acostumbradas a ver violencia en las manifestaciones ciudadanas en apoyo a un presidente, y menos de la magnitud que presenciamos en el Capitolio. Esto se transformó en una novedosa prueba para los medios de comunicación respecto a cómo presentan las movilizaciones y los objetivos que las causan.

¿Alboroto o resistencia?

Los medios de comunicación tradicionales han sido objeto de fuertes críticas por su cobertura de las protestas por los derechos civiles, sobre todo recientemente después de la muerte de George Floyd.

Un estudio sobre las manifestaciones entre 1967 y 2007 concluyó que las protestas a menudo se enmarcaban como alteraciones, en especial cuando los que protestaban eran ideológicamente liberales. Pero era menos probable que las protestas conservadoras se vieran como alteraciones. Mis investigaciones han mostrado que las protestas en contra del racismo tienden a ser etiquetadas como “disturbios” más que otras manifestaciones.

Sin embargo, gran parte de la cobertura de los eventos en el Capitolio eliminó etiquetas eufemísticas como “protestas”, “mítines” y “manifestaciones” al describir lo que estaba sucediendo.

En cambio, los medios de comunicación etiquetaron el evento como un “asedio” o “insurrección” llevada a cabo por una “multitud”.

También es notable que, al menos una cadena importante, CNN, describió el evento como “terrorismo”, un término más común cuando se describe a musulmanes y personas de color que a supremacistas blancos.

¿No se necesitan tanques?

En mi trabajo, sugiero a los periodistas que complementen la atención que ponen a las acciones de los manifestantes con las razones y las quejas que les han llevado a la calle; y que eso lo reflejen en sus informaciones. Estas informaciones generalmente se centran en las acciones, especialmente cuando involucran violencia o daños a la propiedad o cuando hay enfrentamientos con la policía.

A pesar de la escalada de los eventos, desde protesta a insurrección, la cobertura inicial del 6 de diciembre pareció incluir los agravios de los participantes. La cobertura también se enfocó en el comportamiento policial, pero parecía más preocupada por la falta de vigilancia.

La policía no se presentó con equipo antidisturbios o blandiendo porras cuando los partidarios de Trump subieron los escalones del Capitolio. No había tanques ni rifles de gran calibre cuando llegaron los manifestantes.

Esto también fue diferente de otras protestas. Muchos han comentado en las redes sociales que si esta hubiese sido una protesta del movimiento Black Lives Matter el resultado habría sido diferente. La sospecha es que las autoridades tratan de manera diferente las insurrecciones patrocinadas por Trump.

Algunos medios de comunicación, como USAToday, dejaron claro este tratamiento diferenciado en sus informaciones. Y esta no es una narrativa típica en la cobertura de noticias de protesta en los medios de masivos.

Incluso la cobertura de noticias inicial de Fox News parecía en gran medida en línea con el encuadre de otros canales de noticias, hasta la noche, cuando los comentarios del programa “Tucker Carlson Tonight” cambiaron la narrativa de la cadena.

El monólogo de Carlson el miércoles por la noche abordó a medias el asedio, pero en primer lugar pidió a la audiencia que considerara por qué personas como Ashli Babbitt, la mujer asesinada a tiros durante la toma del Capitolio, asistieron al mitin. Al detallar su trágica muerte, Tucker dijo: “No se parecía nada a los niños enojados que hemos visto destrozando nuestras ciudades en los últimos meses”. Carlson usó esta idea para dirigir su crítica a los líderes liberales y los resultados de las elecciones.

Algunos pueden descartar los comentarios de Carlson como irrelevantes y radicales. Sin embargo, su forma de encuadrar los hechos da una idea de cómo los medios de derecha han tratado de retratar ciertas protestas en los últimos años y las consecuencias de esa acción.

Mi colega de la Universidad Estatal de Michigan Rachel Mourão y yo hemos utilizado datos de encuestas de 2015 y 2016 para explorar las actitudes de los medios sobre las protestas en general y las organizadas por Black Lives Matter específicamente. Los resultados muestran que el aumento del consumo de noticias de organizaciones de derecha como Fox y Breitbart no afectó realmente a la opinión de la gente sobre las protestas en general. Pero sí se correlacionó fuertemente con opiniones negativas sobre algunas de las quejas y demandas relacionadas con Black Lives Matter.

Llamada de alerta

Más evidencia se encuentra en otros medios populares de derecha. Su enfoque de los hechos no destaca en absoluto las acciones violentas de los disturbios llevadas a cabo por la multitud enfurecida en el Capitolio.

Menos de 24 horas después del asedio, la página de inicio del sitio web de derecha One America News Network (OAN) estaba desprovista de imágenes de protestas. Mientras tanto, Breitbart tenía un retrato de Mark Zuckerberg sonriente con el Capitolio de fondo. Ese artículo describía cómo Facebook había “incluido en la lista negra” a Trump después de los “eventos” en el Capitolio.

Medios de comunicación de derechas no solo distorsionan las realidades de la insurrección, sino que socavan y borran el impacto de tales acciones antidemocráticas. Si no lo ves, no piensas en ello.

Muy distinto fue lo que se observó en los sitios web de medios de comunicación como ABC, NBC, CBS y CNN, así como en las portadas de los periódicos –tanto en línea como impresos– de todo el país.

Escenas de disturbios. cnn.com. cnn.com

En los últimos meses, algunos medios informativos se han comprometido a abordar las deficiencias de las coberturas, incluida la forma en que los reporteros cubren las protestas. Si los disturbios que siguieron al asesinato de George Floyd desencadenaron un muy bienvenido cuestionamiento a los medios, entonces la insurrección en el Capitolio podría ser el evento que ayude a los medios a comprender mejor por qué el enfoque que se da a estas noticias es importante.


Artículo traducido por Emilia Guzmán para Ciper Chile


This article was originally published in English

Want to write?

Write an article and join a growing community of more than 119,400 academics and researchers from 3,843 institutions.

Register now