Nuevas maneras de vivir: Ejecutivos de día, campistas de noche

La bandera pirata de Loïc ondea en la linde de su parcela. Hélène Michel/DR

Nuevas maneras de vivir: Ejecutivos de día, campistas de noche

Son empresarios, investigadores o consultores. Tienen un hogar “real” con todas las “comodidades modernas”. Y sin embargo, deciden huir de ahí por un tiempo y establecerse, durante varios meses, en un campamento a pocos kilómetros de su casa. Por la mañana se levantan para ir a la oficina y por la tarde se desconectan cuando entran en su caravana o tienda de campaña. No quieren ser considerados turistas. Viven, por un tiempo, en los límites del sistema.

¿A qué responde esta nueva filosofía de búsqueda de la frugalidad, cuáles son sus etapas y rituales? Se trata de un nuevo enfoque sociológico que ve el camping como un lugar de escape a la vida profesional.

Fase 1: De la solución de urgencia a la micro-aventura

A menudo comienza con un incidente, con un tropiezo con el modo de vida estándar o como respuesta a un entorno que funciona como una máquina. El recurso del camping aparece como una solución de emergencia.

Loïc vive con su pareja, tiene 50 años y es padre de tres hijos (ya adultos). Instaló su caravana frente a un lago en abril y vivirá allí hasta finales de septiembre; así lo lleva haciendo 15 años. Es ejecutivo en una empresa de ordenadores:

“Hace 15 años vivía a 60 kilómetros. Solía ir y venir a trabajar todos los días. Ese verano, mis padres anunciaron que vendrían a pasar 15 días con nosotros. Yo estaba trabajando; y en ese apartamento, en verano, con el calor y tanta gente… vimos que no era posible acogerlos así. Entonces encontramos este campamento al lado de mi trabajo y nos juntamos todos a vivir en él”.

Esta solución de emergencia se presenta a veces como una forma de microaventura, una tendencia emergente de ocio.

Cuando el sueño de vivir una aventura alrededor del mundo se ve frustrado por el tiempo, el presupuesto o los impedimentos personales o laborales, la solución está en contemplar alternativas realistas, locales y económicas que mantengan en lo posible el deseo aventurero. Se trata, por ejemplo, de pasar las noches en un camping durante la semana y nadar en el río, todo ello mientras se respeta el horario de oficina y se cultiva la vida familiar.

Pueden ser planes plenamente rurales o en zonas urbanas que permitan, por ejemplo, remar por el Sena. La compañía Red Bull, interesada en deportes de riesgo y alternativos, está trabajando sobre estas nuevas formas de vida.

Se trata de una “pequeña aventura factible, para gente normal con una vida real”, según dice Alastair Humphreys, su promotor, entusiasmado con el proyecto.

Después, a medida que el ritmo se establece, la aventura crece… Lo explica Loïc desde su caravana:

“El primer año fue de tres semanas en una tienda de campaña. El segundo año, cinco semanas. El tercer año, nos mudamos dentro del camping a un lugar mejor, más cerca del lago. Siempre en nuestra tienda, nos instalamos bajo un árbol. Nuestro gato estaba encantado de poder escalarlo a gusto. El cuarto año, cambiamos la tienda por una caravana y nos instalamos durante toda la temporada, que es de seis meses. Y ya hicimos eso cada año durante once. Tenemos nuestro verdadera residencia a 10 kilómetros del camping, pero continuamos pasando seis meses del año allí. »

Fase 2: Empezar un nuevo estilo de vida con sus rituales

Es una forma de migración de ocio: usted decide dónde vivir según cómo se adapte a su tiempo libre y cómo organiza su trabajo desde allí. Vivir parte del año, o incluso todo el año, en un ambiente vacacional atrae a muchos nuevos habitantes a espacios privilegiados donde se integran los espacios para las obligaciones y para el ocio.

Se trata de una especie de migración por placer; una pausa en el modo de vida que lleva el resto del año, sin perder el ritmo profesional. Es una forma de vida alternativa que merece probarse.

Las características de esta migración son:

La desconexión: Lo primero que se busca es una ruptura con un estilo de vida ajetreado y ultraconectado. En el campamento, se reduce la velocidad del día a día. Lo explica Loïc:

"Cuando estás aquí, no tienes televisión, ni pantallas. Escuchamos un poco la radio latina, jugamos… Es la única época del año en que leo. Nos aporta serenidad, calma. Nos desestresamos. »

La vida salvaje: La presencia de un potente entorno natural como el mar, la montaña o un lago es la clave de esta desconexión. Tanto por la variedad de actividades saludables que permite (senderismo, natación, etc.) como por el beneficio que nos aporta el paisaje en sí y el contacto directo con la naturaleza:

"Pregunto: ¿Qué os hace pensar que vivo diferente? Es por el bronceado, me dicen: ¿Vienes de vacaciones? Y respondo: No, vivo afuera”.

Y el clima también es parte de la aventura:

“Tiene que nevar para que abandonemos y volvamos a nuestra casa a pasar la noche… ¡y ni aun así! Un año, el 1 de mayo, nevó 15 centímetros al borde del agua. Ni nos movimos. Otro año, el agua del lago subió y nos inundó. Así que cambiamos de sitio el remolque… ¡y nos quedamos!”

La frugalidad: Al cambiar de hábitat, cambiamos nuestras costumbres y modos de vida. Cuando se vive en un camping, explica Loïc, se acaba por reducir nuestras necesidades materiales y adoptar un modo de vida más frugal:

“Vivir en 12 m² es ir al grano. Todo está apretado. Tienes que limitarte. Ser minimalista. Eliges bien lo que te traes: tu ropa, tus libros. Pero, a cambio, la bañera es grande” bromea mostrando el lago.

Ambiente positivo: Vivir en un lugar de ocio o de vacaciones, cuando se trabaja, parece crear, por “porosidad”, un ambiente general positivo. Loïc lo explica así:

“Toda la gente que se aloja en un camping está de vacaciones. Así que nosotros estamos de vacaciones. Hay un ambiente agradable, por la noche nos invitamos unos a otros a tomar aperitivos en grandes mesas. Pero al mismo tiempo yo estoy trabajando, así que no puedo participar en esas veladas todas las noches: les explico que me reservo esos momentos para los fines de semana. Por la noches, suelo ir a remar y a bañarme al lago, aunque tampoco todos los días”.

La idea de workation (del inglés work -trabajo- y vacation -vacaciones-), algo así como trabacaciones, también se concibe según este principio de convivencia de tiempos y espacios de tareas y de ocio. Este modo de vida permite que los nómadas digitales se reúnan a modo de coworking en los lugares de vacaciones.

Cambiar el centro de gravedad: No más conexiones, pocas tareas domésticas… Aquí se redefinen las prioridades y el tiempo se alarga:

“Una vez que te instalas aquí, tiendes a hacer menos. Nos da pereza salir, tenemos que esforzarnos para hacerlo. Aquí nos aislamos del mundo.”

Fase 3: Coquetear con los límites del sistema 

Entre estar a medias…

Esta práctica desdibuja los límites entre el trabajo y el ocio, la vida cotidiana y las vacaciones. Es vivir en una zona intermedia, en el umbral, un lugar suspendido entre dos escenarios donde las reglas sociales habituales no se aplican y donde las relaciones sociales se basan en comunidades de carácter temporal pero con relaciones muy intensas.

Son lazos fuertes e inesperados que se deshacen con la vuelta a la vida normal. Cuenta Loïc:

“Trabajo en un ambiente ejecutivo. Y ellos no entienden esto, no lo conciben. Lo del camping le parece primitivo… les parecemos dulces monstruos… hasta que vienen. Y entonces lo entienden. »

…Y dar el paso.

Sobre su caravana, Loïc izó una bandera pirata con una calavera:

"Era mi regalo del Día del Padre. Por esas fechas todo el mundo tenía banderas en el camping, insignias de su país porque se jugaba el Mundial de fútbol. Eso me cabreó y yo izé la bandera pirata. La piratería es un "modelo” de vida. Iguales, autogestionados, libres. Pero hay gente a la que no le gustaba, se asustaron y protestaron. Pero esa no era la idea, el escudo del cráneo y los huesos cruzados es una forma de recordar que puedes morir en cualquier momento: tienes que vivir, bien y ahora. Es una ideología. »

Para él, este punto intermedio es el preludio de un cambio de vida más radical:

“Esta podría ser mi forma de vida todo el tiempo. ¿Qué es lo siguiente? Estamos pensando en montar una casita aquí. O incluso vivir en comunidad. »

Pero dar el salto a este modo de vida alternativo no es sencillo, ni desde el punto de vista social ni desde el punto de vista legal. Según Loïc:

"El sistema no quiere que vivamos de manera libre. Los prejuicios, las leyes… todo va en contra: sólo se puede instalar una "casa pequeña” en una zona no edificable. Debes demostrar que puedes desmontarla y desplazarla cada tres meses, con fotos. Así que tienes que encontrar un agricultor que te alquile un campo, porque en los terrenos urbanizables no puedes hacerlo. En resumen, el sistema hace todo lo posible para evitar modos de vida alternativos. Tenemos que encontrar el resquicio legal…“.

Pero entonces, estos ejecutivos campestres, ¿qué hacen durante las vacaciones? Una tesitura que riza el rizo… Pero explica Loïc:

"Tenemos otra caravana más pequeña y con ella nos vamos de vacaciones a otro sitio, a otro camping, hacia el mar. Es muy gracioso cuando nos vamos del campamento y la gente nos dice: ¡Que paséis unas buenas vacaciones!”.

This article was originally published in French