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Siete factores que influyen en el desarrollo de la bioeconomía circular

La bioeconomía engloba al conjunto de actividades económicas relacionadas con la producción, transformación y utilización, directa o indirecta, de recursos de origen biológico con el fin de producir y transformar biomasa para el suministro de alimentos, piensos, materiales, energía y servicios relacionados con los ciudadanos.

Por su parte, la economía circular es un modelo de producción, distribución y consumo en el que, gracias al reciclaje, la recuperación y las reparaciones, el valor de los productos, materiales y demás recursos se mantiene el mayor tiempo posible. De ese modo se potencian la sostenibilidad y la eficiencia y se reduce al mínimo la generación de residuos.

La bioeconomía circular envuelve elementos comunes a ambos conceptos.

Este modelo implica a múltiples sectores económicos:

  • Dentro del sector primario: agricultura, ganadería, silvicultura, pesca y acuicultura.

  • Dentro del sector industrial: industria alimentaria, textil, papelera, química, farmacéutica y cosmética, biotecnológica y energética, entre otras.

  • Dentro del sector de servicios asociados: consultoría, logística, etcétera.

Por lo tanto, al hablar de bioeconomía circular se consideran aquellas actividades económicas con base biológica que aplican los principios de la circularidad en sus procesos productivos.

¿Por qué es importante?

La expansión de la bioeconomía circular es deseable por la generación de riqueza y empleo asociada a este sector. Pero también por los beneficios que genera en forma de externalidades positivas (lucha frente al cambio climático, conservación de recursos naturales, etc.) y minimización de las externalidades negativas (por ejemplo, las asociadas a la generación de residuos).

Es por eso por lo que la bioeconomía circular está cada vez más presente en la agenda política, tanto a nivel internacional y comunitario como a nivel nacional y autonómico. Recientes iniciativas de la UE, como el Pacto Verde Europeo y el nuevo plan de economía circular, confirman el papel que se espera de la bioeconomía circular en la Unión Europea del futuro, así como en cada una de sus regiones.

Para garantizar el adecuado uso de los recursos públicos, el apoyo de las diferentes administraciones implicadas debe sostenerse en un correcto análisis del sector de la bioeconomía circular y de aquellos factores que pueden impulsar o frenar su desarrollo.

Factores habilitantes y factores limitantes

Un equipo de investigación perteneciente al grupo WEARE, con miembros de diferentes universidades andaluzas y del IFAPA, hemos publicado recientemente una investigación sobre los factores habilitantes y factores limitantes de la bioeconomía circular. El trabajo, encargado por la Secretaría General de Agricultura, Ganadería y Alimentación de la Consejería de Agricultura, Ganadería, Pesca y Desarrollo Sostenible de la Junta de Andalucía, es parte del proyecto europeo POWER4BIO.

Hemos realizado entrevistas a través de un cuestionario semiestructurado al personal gestor de un total de 21 iniciativas empresariales andaluzas, representativas de los principales sectores de la bioeconomía circular presentes en Andalucía:

  • Gestión, aprovechamiento y valorización de subproductos de la industria oleícola.

  • Gestión, aprovechamiento y valorización de subproductos del olivar.

  • Gestión, aprovechamiento y valorización de subproductos hortofrutícolas.

  • Gestión, tratamiento y reutilización de los recursos hídricos.

  • Actividades basadas en el uso de microalgas, insectos y fertilizantes.

  • Aprovechamientos de alto valor añadido.

Según la valoración media de la importancia de los factores habilitantes, el compromiso ético con el medio ambiente es la principal motivación para el desarrollo de actividades de bioeconomía circular. Este resultado evidencia que la concienciación empresarial en favor del medio ambiente resulta un factor clave para la puesta en marcha de estas líneas de negocio.

En segunda posición se sitúa el conocimiento tecnológico específico. Este resultado no sorprende pues la implementación de actividades de bioeconomía circular se basa de forma mayoritaria en nuevos conocimientos tecnológicos, principalmente de carácter biológico y bioquímico.

La rentabilidad privada es la tercera motivación a considerar como factor habilitante clave. Este resultado evidencia la exigencia de una mínima rentabilidad de las actividades para su desarrollo, al igual que en cualquier otra actividad empresarial.

En referencia a la valoración media de los diferentes factores limitantes para la bioeconomía circular, la principal barrera es la burocracia. Le siguen, la normativa reguladora de la actividad y las barreras relativas a la tecnología y la financiación, que comparten el tercer puesto.

Mejorar la acción pública

Este análisis puede ser clave para apoyar la toma de decisiones públicas orientadas a diseñar e implementar instrumentos que fomenten de forma eficiente el crecimiento del sector de la bioeconomía circular.

Nuestros resultados muestran que, para las personas entrevistadas, las ideas de negocio vinculadas a la bioeconomía circular sufren las consecuencias de un sistema administrativo que obstaculiza su desarrollo. Así, destacan aspectos como la lentitud en los plazos de los trámites y permisos, su complejidad, la fragmentación competencial dentro de las propias administraciones y el desarrollo normativo que, en muchos casos, va retrasado respecto a las iniciativas innovadoras.

Por otra parte, estas actividades requieren de procesos de I+D+i para superar carencias de conocimiento tecnológico vinculadas a la innovación de procesos y productos. En la mayoría de ocasiones, dichos procesos requieren de inversiones muy elevadas.

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