Cómo afecta la fecha de nacimiento al rendimiento escolar y a la vida posterior

Cómo afecta la fecha de nacimiento al rendimiento escolar y a la vida posterior

Nacer en diciembre, enero, agosto o septiembre puede afectar de forma significativa y duradera a su vida. Los resultados de nuestro nuevo estudio indican que la fecha de nacimiento puede influir en la construcción de nuestra personalidad. En concreto, hemos descubierto que la confianza en uno mismo puede variar significativamente en función del mes de nacimiento.

El motivo no tiene nada que ver con los signos del zodiaco. Lo que ocurre es que la fecha de nacimiento determina el momento en el que empezamos el colegio. Esto es debido a que casi todos los países establecen una fecha límite a partir de la cual se decide cuándo deben empezar el colegio los niños.

Por ejemplo, en Reino Unido la fecha límite es el 1 de septiembre y en España el año natural. En países federales como Australia o Estados Unidos, la fecha límite suele variar en cada estado. De este modo, los niños que cumplan cinco años antes de la fecha límite podrán empezar el colegio; sin embargo, aquellos que cumplan años después de dicha fecha seguirán teniendo cuatro años y tendrán que esperar un año más para empezar el colegio.

La posición relativa de la fecha de nacimiento con respecto a la fecha límite de escolarización tiene una importante consecuencia: determina si el niño pertenecerá durante la primaria y la secundaria al grupo de estudiantes mayores, más maduros y más altos de la clase o no.

La edad relativa y el éxito profesional

Es bien sabido que la edad relativa en el colegio puede tener un impacto duradero. Existe todo un corpus de investigación que muestra, por ejemplo, que los estudiantes relativamente mayores tienen, en comparación con el resto de sus compañeros, más probabilidades de convertirse en deportistas profesionales. Este patrón se hace evidente en un amplio abanico de deportes y en muchos países con distintas fechas límite de escolarización.

Lo vemos, por ejemplo, en el fútbol o el hockey sobre hielo. Muestra de ello es Pep Guardiola, un reconocido futbolista que fue relativamente mayor que sus compañeros y que, en la actualidad, es el entrenador del Manchester City.

En un estudio previo, encontramos que los congresistas de los Estados Unidos suelen haber sido relativamente mayores que sus compañeros de curso. from www.shutterstock.com

Algunos estudios también han señalado que los estudiantes relativamente mayores rinden mejor académicamente. Y, aunque la ventaja tiende a disminuir con el tiempo, estos también tienen una probabilidad ligeramente mayor de ir a la universidad.

Por otro lado, a largo plazo, el impacto no parece tan grande en cuanto a logros profesionales. No obstante, aquellos que fueron relativamente mayores en el colegio están mucho más presentes en ciertos entornos altamente competitivos.

Esto suele darse entre directores de grandes compañías. Además, investigaciones previas también han señalado que este es el caso de muchos líderes políticos estadounidenses.

El papel de la autoestima

Nuestro estudio sugiere que el “efecto cumpleaños” se da por la influencia de la edad relativa en la autoestima.

Investigaciones recientes han demostrado que los niños que superan con frecuencia a sus compañeros se sienten más seguros de sí mismos. Ser relativamente mayor que nuestros compañeros tiende a situarnos mejor en la distribución de logros. De este modo, los niños que experimentan esto durante toda su infancia pueden acabar desarrollando una mayor confianza en sus aptitudes, que podrán conservar durante su vida adulta.

Para comprobar esta idea, llevamos a cabo dos estudios. El primero se hizo con niños de entre 13 y 15 años de una escuela australiana nacidos con un mes de diferencia con respecto a la fecha límite. Estudiamos la tendencia a asumir riesgos y a sentirse seguros de sí mismos de 661 niños, y encontramos evidencias de que algunos de los chicos relativamente mayores tendían a ser más competitivos que sus compañeros.

En el segundo estudio observamos a más de 1.000 adultos australianos (de entre 24 y 60 años) nacidos antes y después de la fecha límite. En este caso, encontramos que aquellos que fueron relativamente mayores en el colegio se sentían más seguros de su capacidad para completar tareas sencillas que requerían simples cálculos matemáticos. Además, estos también manifestaron una mayor disposición a asumir riesgos en la vida que aquellos que fueron relativamente menores.

El principal impacto del ‘efecto cumpleaños’ es en la confianza en uno mismo. from www.shutterstock.com

Medidas para mitigar los efectos de la fecha de nacimiento

En un mundo donde la autoestima y el arrojo se premian, tener este tipo de rasgos constituye una ventaja. Por eso, aquellos que fueron relativamente menores tienden a encontrarse en desventaja.

Comprender cómo puede influir la fecha de nacimiento en los rasgos de la personalidad es importante, pues se podrían elaborar medidas para mitigar los insospechados efectos de la edad relativa.

Por ejemplo, podría ayudar a los educadores a evaluar y estimular el potencial de cada niño. Y lo que es más importante, podría ayudar en el diseño de planes de estudios y programas de evaluación que no impongan, sin pretenderlo, penalizaciones a los estudiantes relativamente menores que nacieron justo antes de la fecha límite y no después.

Agrupar a los niños según sus habilidades en función de un amplio espectro de edades puede ser una mejor solución que dividir las clases estrictamente por edad.

This article was originally published in English