Por qué Trump no ha sido impugnado y es probable que nunca lo sea

Main Standfirst: Trump con los hombres que podrían reemplazarlo: el vicepresidente Mike Pence, a la izquierda, y el presidente de la Cámara Paul Ryan, a la derecha. Win McNamee/AP Pool

Por qué Trump no ha sido impugnado y es probable que nunca lo sea

Nota del editor: Destituir a un presidente estadounidense de sus funciones es un proceso que requiere dos pasos. El primer paso es la impugnación. Es entonces cuando los miembros de la Cámara acusan, o inculpan, a un funcionario por una ofensa imputable. La sola acusación no retira al presidente de sus funciones. Eso solo sucede si se da el segundo paso y el presidente es condenado por los presuntos delitos.

Jacob Neiheisel, profesor asistente de The State University of New York, Buffalo, responde a cinco preguntas sobre cómo funciona la impugnación.

1. ¿Qué tipo de delito puede llevar a una impugnación?

La Constitución de Estados Unidos establece que el presidente puede ser destituido de sus funciones después de haber sido acusado y condenado por “traición, soborno u otros delitos graves o menores”.

La traición es obviamente difícil de probar. Por ejemplo, Aaron Burr, quien fuera tercer vicepresidente de EEUU, fue sorprendido almacenando suministros y reuniendo fuerzas para ocupar algunas de las tierras que finalmente se obtendrían a través de la Compra de Louisiana. Sin embargo, no fue condenado por traición.


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Hasta la fecha, ningún presidente estadounidense ha sido acusado de soborno.

Qué se considera exactamente un “delito grave” o un “delito menor” siempre ha estado abierto a diferentes interpretaciones, pero está claro que la política partidista desempeña un papel.

Los expertos argumentan que Andrew Johnson, el primer presidente estadounidense que fuera impugnado, se convirtió en blanco de las críticas debido a su enfoque “suave” hacia los estados de la antigua Confederación durante la Reconstrucción.

La razón oficial fue que violó la Ley de Ocupación de Funciones (Tenure of Office Act), una ley del período posterior a la Guerra Civil de EEEUU que prohibía al presidente eliminar a funcionarios civiles sin el consentimiento del Senado, que más tarde fue declarada inconstitucional por la Corte Suprema.

Se presentaron acusaciones de perjurio contra el Presidente Bill Clinton en los 1990, por mentir bajo juramento y por obstrucción de la justicia, pero no existen dudas de que también hubo un deseo por la parte republicana de debilitar la presidencia de Clinton detrás de tales acusaciones.

Incluso Alexander Hamilton en el Siglo XVIII esperaba que el proceso de impugnación fuera abiertamente político. El presidente Gerald Ford expuso el asunto sin rodeos cuando describió una impugnación como “lo que la mayoría de la Cámara de Representantes considere que ocurre en un momento dado de la historia”.

2. ¿Cómo funciona el proceso?

El proceso comienza, por lo general cuando un miembro de la Cámara presenta declaraciones formales de impugnación. El año pasado, cinco demócratas en la Cámara hicieron precisamente eso.

Luego viene una votación sobre las declaraciones de la acusación por el Comité Judicial de la Cámara. El Comité Judicial puede decidir investigar el asunto —u optar por no participar, como lo hicieron en el caso de la impugnación de Clinton. El comité puede entonces pronunciarse a favor o en contra de la acusación.

De cualquier manera, su interseción no es vinculante—, lo que significa que la Cámara puede impugnar esa intercesión. El actual presidente del comité, el republicano de Virginia Bob Goodlatte, es un firme defensor del presidente, pero se jubilará en 2019.

Posteriormente, hay una votación de toda la Cámara, que solo requiere la decisión de la mayoría.

Si la Cámara vota a favor de la impugnación, el caso se envía al Senado para el enjuiciamiento. El juicio se parece mucho a un caso criminal y se puede convocar a testigos de ambas partes. Una mayoría, o dos tercios del Senado, debe votar para condenar y destituir al presidente de su cargo.

Aunque la Cámara de Representantes ha impugnado a dos presidentes, Andrew Johnson y Bill Clinton, ambos evitaron una condena en el Senado y la consiguiente destitución del cargo.

Un concepto erróneo frecuente es que la Corte Suprema desempeña un papel importante en los procedimientos. El presidente del tribunal preside los juicios de destitución en el Senado, pero ese es el único papel del tribunal.

3. Los republicanos representan mayoría en la Cámara y el Senado. ¿Eso hace que Trump sea inmune?

Más o menos.

Aunque es posible que los miembros republicanos del Congreso se unan a los demócratas para pedir la destitución de Trump, como vimos que sucedió en el período inicial a la renuncia de Nixon cuando el escándalo de Watergate, el ambiente político polarizado de hoy hace que tal entorno sea improbable, a menos que exista una evidencia clara y convincente de una transgresión grave.

Mientras que la destitución de Nixon era quizás inevitable, con las mayorías demócratas en ambas cámaras del Congreso en 1974, hoy las deserciones republicanas respecto a Trump son sustanciales, y serían esenciales para cualquier movimiento que lleve a la impugnación.

Actualmente, hay 236 republicanos en la Cámara. Eso significa que 22 republicanos tendrían que unirse a los demócratas en la Cámara para impugnar a Trump. Sin embargo, las elecciones de noviembre 2018 podrían cambiar esta matemática si los demócratas ganan escaños.

Los enunciados de la impugnación contra Trump podrían parecer notablemente similares a los que se impusieron contra Nixon y Clinton. Las peticiones de destitución elaboradas por los demócratas en noviembre de 2017 acusan al presidente de obstrucción de la justicia en el caso del despido del director del FBI James Comey, lo que socava la independencia del poder judicial federal; y también se pide que le impongan cargos por aceptar emolumentos de un gobierno extranjero.

Sin embargo, cualquier intento de acusarlo de traición es muy improbable, en mi opinión.

4. Si el presidente fuera destituido, ¿quién lo sustituiría?

Si el presidente Trump fuera destituido, el vicepresidente estadounidense, Mike Pence, sería juramentado de inmediato.

En el improbable caso de que ambos, el presidente y el vicepresidente, fueran impugnados por la Cámara y condenados por el Senado, el presidente de la Cámara, Paul Ryan, se convertiría en presidente.

5. ¿Se puede impugnar a funcionarios que no sean el presidente?

Absolutamente. De hecho, 15 jueces federales han sido acusados, aunque solo ocho fueron destituidos del tribunal.

El ejemplo más reciente fue en el 2010, cuando el juez federal G. Thomas Porteous fue declarado culpable de varias acusaciones hechas por el Senado de Estados Unidos. Se descubrió que Porteous había aceptado sobornos de varios abogados durante sus funciones en el tribunal.

This article was originally published in English