¿Podría la COVID-19 cambiar nuestras preferencias electorales?

Como los animales, los humanos manifiestan comportamientos instintivos para evitar infecciones y enfermedades. Por ejemplo, rechazamos alimentos que huelen mal o tendemos a alejarnos de una persona que está tosiendo o parece enferma. Estas respuestas psicológicas inconscientes se han denominado “sistema inmunológico de conducta” (behavioral immune system). Constituyen una primera línea de defensa contra la enfermedad y ahorran trabajo al sistema inmunológico.

Cuando la prevalencia de los patógenos es grande y constante, tales normas cristalizan culturalmente. Según estudios empíricos en regiones con alta prevalencia de enfermedades contagiosas, la población tiende a ser menos extravertida y menos abierta a la experiencia.

Teoría del estrés parasitario

Según la teoría del estrés parasitario (Parasite Stress Theory) existe una correlación entre la prevalencia histórica de las enfermedades y el grado de individualismo o colectivismo de una sociedad. Las poblaciones que pudieron mantener interacciones sociales y económicas con grupos externos sin exponerse a enfermedades contagiosas acabaron siendo más abiertas.

Como resultado los valores culturales de las regiones con niveles bajos de estrés patógeno son más individualistas (apertura, confianza, logro). El grado de colectivismo es mayor en regiones con altos niveles de estrés patógeno. Los valores que se desarrollan son la conformidad, la seguridad y la tradición.

Varios trabajos corroboran la teoría del estrés parasitario. Algunas investigaciones han demostrado empíricamente que los países con más enfermedades infecciosas están menos desarrollados económicamente y son menos democráticos. Un trabajo comprobó con éxito la existencia de una relación entre la diversidad religiosa en una zona geográfica y el grado de estrés que las enfermedades infecciosas ejercen.

La pandemia puede cambiarnos

En un artículo de BBC future (traducido en BBC News Mundo), el periodista científico David Robson interroga a dos especialistas sobre el posible efecto de la COVID-19 sobre nuestra psicología. Yoel Inbar, de la Universidad de Toronto estudió el efecto de la epidemia del ébola sobre la actitud hacia el colectivo homosexual. En su opinión, el cambio será relativamente moderado. Mark Schaller ha escrito varios artículos sobre el “sistema inmunitario de conducta”. Preguntado sobre su posible efecto en las elecciones de EEUU, considera que podría desempeñar un pequeño papel, aunque duda que sea primordial.

Maciej Karwowski y otros cinco investigadores de la universidad de Wroclaw realizaron un experimento para responder a la misma pregunta en dos países donde se celebran elecciones en 2020: EEUU y Polonia. El experimento tuvo lugar los pasados días 12 y 13 de marzo, con un total de 1.237 participantes (633 de EEUU y 604 de Polonia).

En ambos países repartieron a los participantes en dos grupos: el grupo experimental empezaba por la lectura de un informe sobre el brote de la COVID-19 mientras que el grupo de control empezaba por otra lectura. Después todos los participantes contestaban a preguntas sobre sus niveles de ansiedad y preferencias políticas. Observaron cómo leer noticias sobre el coronavirus generaba ansiedad en los participantes y se traducía en búsqueda de estabilidad y orden. Como resultado, el apoyo a los candidatos conservadores aumenta entre los participantes expuestos a la lectura sobre la COVID-19. Destacan que el mismo patrón de comportamiento se encuentra en dos países bien diferentes.

Asimismo, cuatro investigadores (F. Amat, A. Arenas, A. Falcó-Gimeno y J. Muñoz) de la Universidad de Barcelona estudiaron el efecto de la crisis de la COVID-19 sobre las preferencias políticas en España. Realizaron una encuesta del 20 al 28 de marzo de 2020.

La muestra estaba constituida 1.600 individuos. La mitad de estos individuos habían sido entrevistados dos meses antes, antes de que el brote llegara a Europa (del 27 al 30 de enero de 2020). Los resultados muestran una disposición generalizada a sacrificar las libertades civiles básicas para contener la pandemia, y un mayor apoyo a un liderazgo fuerte para enfrentar esta amenaza. Según el estudio, la opinión pública parece estar relativamente dispuesta a aceptar un giro tecnocrático o autoritario. Los autores no se pronuncian sobre cómo estas preferencias pueden evolucionar con el tiempo.

Una posible respuesta aparece en un artículo que dedica el periodista Ethan Watters a uno de los pioneros de la teoría del estrés parasitario, Randy Thornbill. Opina que el efecto de las amenazas de enfermedades puede ocurrir bastante rápido, incluso dentro de una generación. Recuerda que el partido nazi comenzó su ascenso al poder después de la pandemia de gripe española que había matado a más de dos millones de personas en toda Europa, más de medio millón sólo en Alemania. Aunque unos investigadores duden de la teoría el estrés parasitario, la historia no se puede olvidar.

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