El abandono educativo temprano en España, ¿es temporal o irreversible?

Hace escasos días que el Ministerio de Educación y Formación Profesional informaba de que el país había registrado en 2018 la tasa de abandono temprano de la educación más baja de la última década, apoyándose en el análisis de datos procedentes de la Encuesta de Población Activa.

Según esta información, la tasa se situó en el 17,9 %. Así, habría descendido en 14 puntos durante la última década. Sin embargo, solo habría bajado en 0,33 puntos desde 2017.

Esa cifra deja al país a unos tres puntos de distancia de estar por debajo del 15 % en 2020, que es el objetivo adoptado desde 2010. Aunque hay que recordar que el Marco estratégico para la cooperación europea en el ámbito de la educación y la formación (conocido como ET 2020) estableció el 10 % como límite máximo para la Unión Europea en su conjunto, objetivo también recogido en la Estrategia Europa 2020.

España, el país con la tasa más elevada de UE

En 2018, la tasa promedio en abandono temprano de la educación en el conjunto de estos países se colocó en el 10,6 %. España sería el país con la tasa más elevada. No obstante, las diferencias entre las distintas Comunidades Autónomas han sido acusadas.

Aunque hay diferencias significativas entre áreas geográficas y países, el abandono temprano de la educación es considerado un problema preocupante a escala internacional. También concierne a los países de nuestro entorno más cercano y, como hemos visto, afrontarlo está entre las grandes prioridades de la Unión Europea.

Estas son las consecuencias

Menoscaba seriamente la educación entendida como proceso permanente. Pero también ha sido asociado a otras consecuencias. Una es la deficiente integración en el mercado laboral, al incidir en el desempleo y la inactividad. Otra es la exclusión social. Por tanto, el abandono temprano de la educación afecta no solo a quienes pasan por la experiencia, también repercute sobre la sociedad en su conjunto: por ejemplo, obstaculizando el desarrollo económico y la cohesión social.

Consecuentemente, los países han venido tomando distintas medidas. Algunos incluso han llegado a acometer una estrategia nacional para dar respuesta al problema. Entre ellos está España que, además, incluía la reducción de dicho problema como objetivo prioritario en su última reforma educativa.

Jóvenes entre los 18 y los 24 años

¿Pero qué es el abandono temprano de la educación? Según la definición utilizada por Eurostat y el Instituto Nacional de Estadística de nuestro país, están en esa situación los jóvenes que, con una edad comprendida entre los 18 y 24 años, no han llegado a completar sus estudios más allá de la Educación Secundaria Obligatoria y no siguen ningún tipo de educación o formación.

Ahora bien, ¿abandonan realmente la educación quienes, con esa edad, no completan esos estudios e incluso no están recibiendo educación o formación alguna? Nuestra investigación, financiada por el Instituto de Estudios Ceutíes y apoyada por PROCESA Sociedad de Desarrollo de Ceuta, invita a plantear esta pregunta y reparar en la necesidad de pensar detenidamente en las respuestas.

Ceuta, un caso singular

El estudio se llevó a cabo durante 2016 en un centro formativo de segunda oportunidad ubicado en Ceuta. Las tasas de abandono educativo temprano en esta ciudad autónoma estaban entre las más elevadas de todas las regiones (NUTS2) de la Unión Europea: por ejemplo, segunda en 2013 y 2015. Con las tasas de desempleo juvenil ocurría algo similar: por ejemplo, primera en 2013 y 2014, y segunda en 2015.

Fueron entrevistados un conjunto de jóvenes (18-24 años) sin empleo y en riesgo de exclusión social. En su mayor parte, habían estado en situación de abandono educativo inmediatamente antes de acceder al centro. La información proporcionada por aquellos que no estaban en esta situación antes de acceder al centro permitió hacer comparaciones. Los objetivos del estudio incluían conocer el punto de vista que tenían todos estos jóvenes sobre su recorrido vital antes de reanudar su formación y sobre la incidencia atribuida al mismo.

Situaciones de duración limitada

Globalmente considerados, nuestros resultados confirman el carácter temporal y reversible del abandono educativo temprano, algo observado en otros estudios. Pero también indican que es igualmente temporal y reversible la reincorporación a la formación. Esto reviste un carácter recurrente y continuo. Más aún, las situaciones de abandono educativo temprano llegan a ser tan transitorias y contiguas a la reanudación de la formación que aquellas podrían estar más próximas a una suspensión reiterada de la formación (en el sentido de diferirla repetida y continuamente) que a un abandono en sentido estricto, entendiendo por abandonar dejar o no seguir realizando una actividad (en este caso, la educación), aun de forma temporal.

También ponen de relieve nuestros resultados que tanto las situaciones de abandono temprano de la educación como las experiencias de retorno a la formación están estrechamente ligadas a situaciones y experiencias en otros ámbitos de la vida de los jóvenes (sobre todo, en el ámbito laboral, familiar o estrictamente personal). Estas otras situaciones también se caracterizan por su duración limitada, reversibilidad y recurrencia.

Finalmente, cabe destacar de nuestros resultados que los recorridos vitales de estos jóvenes van construyéndose mediante decisiones que adoptan entre alternativas determinadas por variadas circunstancias personales, institucionales y sociales. Así, tienen el propósito de formarse y deciden hacerlo. Aunque, a menudo, tales circunstancias llegan a ser significativamente limitadoras para ellos. Es el caso de alguna enfermedad grave en la familia, el agotamiento de alternativas en la institución educativa o la situación económica altamente deteriorada del entorno, por poner algunos ejemplos. Pero tratan de hacer frente a ellas.

Carácter transitorio

En definitiva, abandono temprano de la educación y la reanudación de esta revisten un carácter recurrente, transitorio y reversible, precisamente en virtud del relevante papel que desempeñan, a través de sus decisiones, los jóvenes que viven tales situaciones. Y ello pese a que tengan que desempeñar ese papel condicionados por su entorno cercano o el entorno institucional y social más amplio. La formación sigue siendo relevante para ellos y sus decisiones al respecto también lo son. Así pues, proporcionar alternativas con calidad suficiente para dar continuidad a la formación parece decisivo para dar respuestas satisfactorias a este fenómeno.