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Detalle de las rocas de la localidad sevillana de Gerena. Los distintos tipos de magma tienen distintos colores. CC BY

El magma que conecta Sevilla con la cordillera de los Andes

Conforme avanzan los años, el límite del conocimiento humano se distancia más y más de lo mundano, del día a día. Así que podría parecer impensable que pistas importantes sobre el origen de los continentes puedan encontrarse a simple vista, bajo un edificio o en el margen de una carretera. Podría resultar increíble que procesos que tienen proporciones colosales, que involucran escalas y tiempos difíciles de concebir para un ser humano, puedan observarse en el camino a casa, a pie de calle.

Pero así resultan ser la geología y sus disciplinas cuando descifran los enigmas ocultos en la naturaleza. Entender qué es aquello que pisamos es explicar la historia de nuestro planeta.

Por ejemplo, si pensamos en el origen de una gran cordillera, los Andes, uno espera descripciones de escala colosal, con dimensiones inabarcables para el ojo humano. Sin embargo, hemos encontrado las claves en una pequeña localidad sevillana llamada Gerena.

Una versión en miniatura de los Andes

No todos los granitos y las rocas ígneas son iguales, como no todos los osos son idénticos entre sí. Los osos pueden ser polares, pardos, panda… Y además de en su aspecto, difieren en su comportamiento, su hábitat y la región del planeta que habitan.

Pues bien, entre rocas ocurre lo mismo. Las hay de lo más variopintas. Y las rocas magmáticas que conforman los Andes no tienen nada que ver, por ejemplo, con las de la Sierra de Gredos. Sin embargo, sí tienen mucho en común con los magmas de la localidad de Gerena, en Sevilla. ¿Cómo es esto posible?

En busca del origen

La razón de esta extraña semejanza tiene su origen en un proceso llamado subducción, la introducción de una placa tectónica por debajo de otra. La perturbación en el manto genera magmatismo, pero un magmatismo concreto, llamado magmatismo de arco. Estos magmas son los que conforman los Andes y, curiosamente, son los mismos que dieron lugar a la localidad de Gerena.

Esquema conceptual de una subducción. La placa oceánica se introduce por debajo de la placa continental, formando un arco volcánico. Este es el caso de la cordillera de los Andes, en que el Pacífico se introduce por debajo del continente americano. IGME

Podemos decir que Gerena, una localidad sevillana de alrededor de 7 000 habitantes, es una versión en miniatura de los Andes.

La creación de los Andes, y por extensión de la región de Gerena, responde al mismo proceso magmático. Es decir, a la incorporación de magmas a la corteza terrestre. Entender su origen supone entender de dónde vienen estos magmas.

En este contexto, un magma puede dar lugar a otro por un proceso llamado diferenciación. Así, un magma generado en el manto de la Tierra puede dar lugar a aquellos que conforman los Andes o los encontrados en Gerena.

Pero esto plantea un importante problema científico. Nosotros vemos el resultado del proceso, ¿pero qué hay del magma original o parental? ¿Cómo es, de dónde vino y qué características tenía? ¿Y qué relevancia tiene Gerena en este problema?

Una pregunta con décadas de historia

Por increíble que parezca, el mundo investigador ha discutido este problema durante décadas. El primer trabajo en el que se caracterizan los magmas de arco data de 1966, publicado en el primer volumen de la prestigiosa revista Earth and Planetary Science Letters.

Desde entonces, y pese a las múltiples contribuciones en el campo, la pregunta sobre el origen de los magmas tipo Andes ha seguido teniendo lagunas. En 2021, los trabajos experimentales de un investigador español proporcionaron una composición teórica para su magma de origen. Pero aunque proporcionaban una respuesta al problema, tenían un importante inconveniente: las composiciones que resultaban de los modelos no se habían encontrado hasta el momento en la naturaleza en ambientes plutónicos (con rocas que se originan a partir de un enfriamiento lento del magma a gran profundidad bajo la superficie terrestre). Y aquí es donde llegamos a Gerena.

La zona de mezcla de magmas de Gerena, Sevilla

La localidad de Gerena, en Sevilla, está ubicada sobre rocas ígneas de arco, equivalentes a las que conforman la cordillera de los Andes. Pero no es solo eso: en Gerena se produce una particularidad relativamente común en ambientes tipo Andes, pero que la hace de especial interés. Allí hemos encontrado una zona de mezcla de magmas. Con “mezcla” nos referimos a interacción, pues no existe mezcla física o química de los dos componentes en sentido estricto. La sucesión de diferentes pulsos de magma los pone en contacto entre sí y, debido al movimiento y la presión, uno se fragmenta y queda incluido en el otro.

Gran afloramiento de la zona de mezcla de magmas. Los diferentes tipos de magma se diferencian claramente por el contraste de sus colores. IGM

Lo interesante de las zonas de mezcla de magmas es que el contraste de temperaturas entre los diferentes magmas es suficiente como para que el más caliente se congele al llegar. Acorde a nuestro trabajo más reciente, la congelación previene la diferenciación magmática, preservando los magmas parentales y permitiendo por primera vez su identificación en la naturaleza en rocas plutónicas.

Detalle de la interacción entre los dos magmas. El más oscuro es el magma parental, diferenciado del más claro, congelado tras una abrupta diferencia de temperatura. IGM

Este hallazgo supone un paso más en el entendimiento del magmatismo de arco, tan discutido y, pese a ello, aún tan enigmático. Pero además pone en valor la relevancia científica de localidades pequeñas que inesperadamente albergan las claves para entender un fenómeno de relevancia mundial. Por ello, la zona de mezcla de magmas de Gerena está propuesta como geo-sitio de interés en el Instituto Geológico y Minero de España.

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