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Playa de Poiente (Benidorm, Comunitat Valenciana). Shutterstock / Serjunco

Banderas azules: Playas más sostenibles para impulsar el turismo costero

Debido a la pandemia de covid-19, el verano de 2020 fue el más atípico que hayamos conocido, con limitaciones a las posibilidades de viajar y al turismo. La crisis sanitaria obligó a millones de europeos a cambiar sus destinos vacacionales.

España es una potencia mundial en lo que se refiere a la acogida y atención de turistas. Según la Organización Mundial del Turismo, fue el segundo país del mundo que más visitantes recibió en 2019. Gran parte de ellos vienen atraídos por las playas y los servicios de ocio y hostelería complementarios que se ofrecen en las zonas costeras.

Una gestión sostenible de las playas que resulte compatible con este importante sector de nuestra economía es una cuestión de gran relevancia.

Las banderas azules

Este 11 de mayo se ha publicado el listado de banderas azules de 2021. La bandera azul es un reconocimiento que entrega la Fundación para la Educación Medioambiental, una institución internacional sin vinculación con los gobiernos.

El distintivo se otorga cuando una playa cumple requisitos de calidad en cuatro dimensiones: actividades de educación y concienciación medioambiental, calidad del agua, gestión medioambiental y servicios.

Aquellas localidades que quieren optar a este reconocimiento, presentan voluntariamente su candidatura. Tras un riguroso proceso de inspección, se les concede o no la bandera azul, que debe renovarse anualmente. Gran parte de los criterios se refieren a la gestión medioambiental y a mantener el agua en condiciones de excelencia.

Gestión sostenible de las playas y economía local

En diferentes ámbitos se plantea si las restricciones a la actividad humana para preservar el medio ambiente suponen una limitación al crecimiento y desarrollo económico. Podría ser el caso del compromiso con la gestión sostenible de las playas.

No obstante, a diferencia de lo que ocurre con las limitaciones medioambientales a ciertas actividades industriales, las playas con aguas más limpias en un entorno más cuidado son un factor que atrae al turismo. Por tanto, puede servir de estímulo al desarrollo del sector turístico local.

Hemos relacionado en un estudio la evolución del número de playas cuya gestión se reconoce con una bandera azul con el desarrollo del sector turístico de cada uno de los municipios costeros de la Comunidad Valenciana.

Elegir una única comunidad autónoma permite garantizar que gran parte de la normativa y las políticas de gestión son semejantes, así como descontar otros posibles efectos derivados de las políticas de marketing internacional de los Gobiernos autonómicos.

Banderas azules en la Comunitat Valenciana. Bandera Azul

La Comunidad Valenciana cuenta con cerca de 60 municipios costeros en sus más de 500 km de costa. Es la comunidad autónoma que tiene un mayor número de playas con banderas azules en España, lo que la hace el objeto ideal para este tipo de análisis.

El sector turístico valenciano vinculado a las playas tiene un gran peso en su actividad económica como resultado de los flujos de turistas tanto nacionales como internacionales. Esto hace más compleja la gestión sostenible de sus zonas costeras.

Dado el alto nivel de exigencia para obtener el reconocimiento de una bandera azul, no es extraño que a lo largo de la década 2003-2013 se hayan producido casos de playas que dejan de tener dicho reconocimiento y que algunos municipios terminen esta década con menos distintivos que al inicio.

Por otro lado, otros municipios han hecho las inversiones y el esfuerzo necesario para mejorar sus playas, con lo que han logrado aumentar el número de enclaves que reciben este reconocimiento.

Impacto sobre el sector turístico local

Para una localidad, aspirar a que sus playas sean reconocidas con Banderas Azules supone una inversión de recursos –instalación de sistemas exigentes de depuración de aguas, limpieza periódica de la playa, duchas, aseos, etc– así como la restricción a ciertas actividades que pudieran suponer una fuente de contaminación.

Por ello, resulta necesario evaluar el impacto de una gestión acorde con estos parámetros de sostenibilidad. Esta necesidad es percibida no solo en España, sino también en otros países con una elevada presión turística sobre sus zonas costeras.

Dentro del sector turístico vinculado a las playas se incluyen muchas actividades, desde hoteles a restaurantes, pero también empresas de servicios, de deportes náuticos o actividades comerciales.

Centrándonos específicamente en los hoteles, observamos que en aquellos municipios costeros que obtienen más banderas azules a lo largo del periodo 2003-2013 se incrementa más el número de hoteles y camas hoteleras aun considerando un periodo seis años posterior.

De la misma forma, el estudio de la evolución del empleo en las actividades de alojamiento y restauración muestra que este sector crece más en aquellos municipios que logran mejorar el reconocimiento a la calidad medioambiental de sus playas.

Estas conclusiones indican que la gestión sostenible no está justificada solo por la obligación que tenemos con las generaciones futuras o por el compromiso moral con los recursos naturales o el impacto dañino sobre la salud de las personas que pueda suponer la contaminación de las aguas y los mares. La economía local se ve beneficiada por la gestión sostenible de las zonas de baño.

Por tanto, es necesario transmitir a todos los grupos de interés en el sector turístico local que el esfuerzo y las limitaciones que impone una gestión más sostenible de las zonas de baño tiene un impacto positivo en el sector turístico del municipio.

Adicionalmente, al ser factores valorados por los turistas, pueden servir como orientación a las campañas de promoción tanto de municipios como de empresas locales.

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