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Dolor neuropático: ¿un problema sin solución?

El dolor es una sensación y emoción desagradable causada, o similar a la causada, por un daño tisular real o potencial. Además de ser un mecanismo fisiológico, conlleva componentes emocionales y subjetivos. Su finalidad es servir de alerta frente a agresiones o daños en el cuerpo. Sin embargo, en ocasiones él mismo puede convertirse en una enfermedad.

Dolor nociceptivo y dolor neuropático: dos cuadros con distinta causa y tratamiento

El dolor puede ser agudo, esa sensación transitoria que todos hemos experimentado tras darnos un golpe. Ahora bien, también puede ser crónico, manteniéndose durante más de tres meses.

Bajo la etiqueta de dolor crónico se engloban varios síndromes y síntomas de distinta causa y pronóstico que son incapacitantes para el paciente.

Por una parte, se encuentra el dolor crónico nociceptivo, debido a un daño en los tejidos que detectan los nociceptores o receptores del dolor. Este puede estar causado por lesiones traumatológicas, enfermedades reumáticas, artrosis, tumores…

Para tratarlo se utilizan fármacos como el paracetamol, los analgésicos no esteroideos (como el ibuprofeno) o los opioides. Estos medicamentos, a pesar de que pueden llegar a presentar efectos secundarios importantes, alivian el dolor nociceptivo de manera más o menos eficaz.

Por otra parte, el denominado dolor crónico también incluye al dolor neuropático. Este se debe a daños en las neuronas que registran y conducen las señales dolorosas o en las que las procesan en el cerebro.

A pesar de recibir la denominación genérica de dolor, la sensación asociada al dolor neuropático es distinta a la que todos hemos sentido al darnos un golpe. El dolor neuropático es similar a una quemazón o a una descarga eléctrica sin una localización concreta. Además, puede venir acompañado de sensaciones anormales como hormigueos o incluso, paradójicamente, insensibilidad.

La prevalencia del dolor neuropático no está descrita de manera precisa, puesto que puede acompañar a otras enfermedades. Sin embargo, se estima que más del 10% de la población lo sufre.

Posibles causas del dolor neuropático

El dolor neuropático tiene múltiples causas, por ejemplo:

  • Amputaciones

  • Tumores que comprimen los nervios

  • Enfermedades metabólicas como la diabetes

  • Infecciones como el SIDA o el herpes

  • Lesiones en nervios a causa de golpes o cirugías

  • Efectos secundarios de fármacos como algunos antitumorales o antirretrovirales

  • Infartos en el cerebro o en la médula espinal

  • Neuropatía del nervio trigémino

  • Deficiencias nutricionales

Todos estos factores modifican el funcionamiento de las neuronas encargadas de conducir y procesar las señales dolorosas, así como de otras células que complementan su función. En definitiva: cronifican el proceso, dificultando el tratamiento del dolor neuropático.

El dolor neuropático es una necesidad terapéutica no resuelta

Hoy en día para tratar el dolor neuropático se emplean distintos fármacos. Entre otros, antiepilépticos, como pregabalina o gabapentina; antidepresivos, como duloxetina o parches del anestésico local lidocaína o de capsaicina. Sin embargo, ninguno es demasiado eficaz y además pueden inducir efectos adversos severos.

Además de fármacos, para intentar aliviar el dolor neuropático también se utilizan una serie de terapias o medidas no farmacológicas. Algunas de ellas se basan en la estimulación eléctrica de los nervios. Los estudios publicados parecen mostrar un cierto beneficio a la hora de aliviar el dolor, aunque este es modesto. Así pues, el dolor neuropático se sigue considerando una necesidad terapéutica no resuelta.

¿Qué hace la ciencia para buscar soluciones al dolor neuropático?

Actualmente, los esfuerzos para buscar fármacos para el dolor neuropático se dirigen a la búsqueda de nuevas dianas, nuevos lugares de actuación para los medicamentos, cuya modulación alivie este dolor. Entre estas nuevas dianas se encuentran las siguientes:

  • Canales iónicos, que regulan la transmisión de señales por las neuronas.

  • Receptores de mediadores inflamatorios, es decir, de sustancias secretadas por las células del sistema inmune que modulan la excitabilidad neuronal.

  • Enzimas implicadas en la generación de radicales libres que dañan a las neuronas.

  • Receptores de sustancias secretadas por células gliales. Estas son células del sistema nervioso que no son neuronas pero que ayudan a que las neuronas transmitan las señales.

  • Dianas epigenéticas, esto es, enzimas que modifican el ADN sin alterar la secuencia de bases de los genes, incrementando o reduciendo la fabricación de proteínas.

Nuestro grupo de investigación, BioFarma, está especializado en el cribado de alto rendimiento, en probar el efecto de un número elevado de moléculas sobre células o subunidades celulares para identificar nuevos fármacos.

Para la búsqueda de fármacos contra el dolor neuropático hemos desarrollado varias técnicas utilizando una línea celular inmortalizada de neurona sensorial, en el marco de la Unidad Mixta Esteve-USC. El empleo de este tipo de células tiene varias ventajas como, por ejemplo, que no es necesario sacrificar animales para aislarlas.

Utilizando estas células hemos identificado un posible beneficio de algunos fármacos bloqueantes de canales de calcio en el tratamiento del dolor neuropático producido por algunos fármacos antivirales y antirretrovirales. También por la liberación de mediadores inflamatorios en torno a la neurona, como sucede en los pacientes con dolor neuropático desencadenado por un golpe.

Asimismo, estudiando la transcripción de los genes, hemos identificado dos posibles dianas potencialmente útiles para tratar el dolor neuropático producido por un antiviral. Este fármaco produce su efecto perjudicial sobre la célula actuando sobre la excitabilidad neuronal y sobre la generación de radicales libres.

Tales hallazgos pueden contribuir a la apertura de vías de investigación que, a largo plazo, den lugar a nuevos fármacos para combatir al dolor neuropático de una manera segura y eficaz.

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