‘Barbería con monos y gatos’, por Abraham Teniers (Kunsthistorisches Museum, Viena). Wikimedia Commons

El poder del refrán ayer y hoy: ‘Cuando las barbas de tu vecino veas pelar…’

Del consejo a la advertencia o la amenaza hay un paso. Los refranes o proverbios, esas voces de la sabiduría popular, pueden ser empleados con tales fines.

Son muchas las ideas preconcebidas que se tienen sobre los refranes. Las principales consisten en ver los proverbios o refranes en tanto que fórmulas fijas, que se transmiten del mismo modo de generación en generación. Fórmulas pasadas de moda, que se estarían perdiendo, y que son empleadas casi exclusivamente por las personas mayores.

Sin embargo, las fórmulas proverbiales ni están en vías de extinción ni son formas fijas. Se van adaptando al estado de la lengua en la que son enunciados. Los términos en desuso desaparecen de los refranes y son sustituidos por sus equivalentes contemporáneos. Así, el antiguo “No se pescan truchas a bragas enjutas” es enunciado hoy en día bajo la forma “Para pescar peces hay que mojarse el culo”.

Nos detendremos en el caso de “Cuando las barbas de tu vecino veas pelar, echa las tuyas a remojar”, buen ejemplo del poder argumentativo que tienen los refranes.

La fórmula es muy hispánica, pues sus equivalentes en otras lenguas no emplean esta metáfora, sino la de la casa del vecino que arde, originaria del poeta Horacio: “Tune tua res agitur paries cum proximus ardet”. Si observamos su evolución desde la Edad Media, comprobamos que la fijación del proverbio no es tal.

Comienzos medievales

El proverbio es recogido ya en el Cancionero de Baena, citado en el maravilloso libro de Eleanor O’kane, Refranes y frases proverbiales medievales, y registrado en el sitio CORDE de la RAE datado entre 1379 y 1425:

si Dios nos comprehende por nuestras maldades

e vedes, amigo, que d'esto m'ençelo,

e por su venida mi barva repelo,

echad en remojo essa que rapades.

En La Celestina se hace alusión al proverbio. Podríamos incluso imaginar que, mediante estas palabras, nos anunciaran en televisión, de un modo mucho más poético del habitual, que debemos ser prudentes ante las situaciones adversas de hoy en día:

PLEBERIO. Alisa, amiga, el tiempo, según me parece, se nos va, como dicen, de entre las manos; corren los días como agua de río. No hay cosa tan ligera a huir como la vida. La muerte nos sigue y rodea, de la cual somos vecinos y hacia su bandera nos acostamos, según natura. Esto vemos muy claro si miramos nuestros iguales, nuestros hermanos y parientes en derredor: todos los come ya la tierra, todos yacen en sus perpetuas moradas. Y pues somos inciertos cuándo habemos de ser llamados, viendo tan ciertas señales, debemos echar nuestras barbas en remojo y aparejar nuestros fardeles para andar este forzoso camino, no nos tome improvisos ni de salto aquella cruel voz de la muerte; ordenemos nuestras ánimas con tiempo, que más vale prevenir que ser prevenidos…

La Edad Media conoce numerosas variantes. Así, en el Seniloquium, recopilación de proverbios de 1480, aparece bajo la forma “Quando las barvas de tu vezino vieres pelar, echa la tuya en agua”. En el refranero conocido como Corbacho, de 1438, el autor propone una segunda parte en “pon (echa) las tuyas en rremojo”.

Estas formas medievales no tienen en cuenta la rima que, sin embargo, empieza a aparecer a partir del siglo XVI. Así, en el refranero de Francisco de Espinosa (1527-1547) el autor lo presenta bajo la forma “Quando vieres la barba de tu vezino rrapar (que no se puede rapar), echa la tuya a rremojar”. Pedro Vallés, en su Libro de refranes de 1549, y el Manuscrito Magliabechiano del siglo XVII hablan de quemar en vez de pelar o rapar: “Quando la barva de tu vezino vieres quemar: pon la tuya a remojar”. Hay que recordar que ya en la Edad Media era una afrenta tocar la barba de alguien, por lo que es un injurio que a uno le puedan afeitar las barbas, algo que más de un hípster podría alegar igualmente. Las tradiciones perduran.

Una fórmula judeo española que se extendió

La metáfora empleada en español donde se alude a unas barbas que se rapan no existe más que en portugués: Quando vires as barbas do vizinho a arder, põe as tuas de molho.

En el siglo XIX, varios estudiosos recogen proverbios judeo-españoles y curiosamente siempre aparece este refrán. Foulché-Delbosc, hispanista francés de finales del siglo XIX, recogió “de boca de judíos” en Constantinopla, en 1888, la forma “Quien ve las barbas (o "la barba”) del vezino quemar, echa las suyas a mojar (o “echa la suya a remojar”).

Kayserling, en Proverbes judéo-espagnols (proverbios recogidos en Budapest, Belgrado y Roustchouck) en 1890 cita “Quien vee las barbas del vecino quemar, echa las suyas à remojar”. Joseph Passy, en Juedo-Spanish Proverbs of Philipoppel, Bulgaria, en 1897, recoge la forma “Ves la barba de tu vecino quemar, mete la tuya a mojar”.

A partir del siglo XX, se fija la forma y aparece principalmente la estructura “Cuando las barbas de tu vecino veas pelar, pon las tuyas a remojar”, alternando los verbos poner y echar.

Uso como amenaza política

El refrán está presente hoy en día en contextos orales y políticos. En la popular serie televisiva Cuéntame cómo pasó, es a menudo la abuela de la familia Alcántara quien enuncia los refranes.

Abuela (viendo las noticias sobre la revolución de mayo del 68): ¡La revolución, Dios mío, la revolución!

Nieto: ¿Pero dónde?

Abuela: En París.

Nieto: Ah, bueno no es aquí.

Abuela: Pero está al lado. Cuando las barbas de tu vecino veas pelar, echa las tuyas a remojar.

Pero los ejemplos en los que mejor vemos el poder argumentativo del refrán son los dos siguientes, empleados durante la guerra civil española. El siguiente texto anónimo de 1936 y recogido en la base CORDE de la RAE nos muestra cómo el refrán, truncado, es empleado para “asustar”:

Siguen tomándola con Granada, a la que están rindiendo desde hace quince días. (…) los soldados de Granada tienen corazón y el corazón basta para defenderse de esa canalla. Y ahora, señores, asústense y tiemblen, por eso de que “cuando las barbas de tu vecino veas pelar…” y no me refiero a las barbas de los frailes que hemos vestido de regulares.

Mayor amenaza es la que utiliza el mismísimo Franco en 1937, cuando lanza 30 0000 octavillas sobre Bilbao, poco después del ataque a Guernica, con el único refrán. El escrito de Franco decía: “Bilbaínos: cuando las barbas de tu vecino veas pelar echa las tuyas a remojar”.

En la actualidad

Hoy mismo su empleo está más candente que nunca. Sin ir más lejos, en el programa El intermedio, Dani Mateo se ríe de una “extronista” (participante del popular reality de parejas Mujeres y hombres y viceversa), quien enuncia el refrán bajo la forma “Si ves las barbas de tu vecino arder, pon las tuyas en remojo” (minuto 1:34 del vídeo).

La mujer justifica su presencia en la manifestación organizada por VOX el sábado 23 de mayo y explica, mediante la variante del refrán con el verbo arder, su enfado con el gobierno por su lentitud en la toma de decisiones.

Dani Mateo la corrige, alegando que no es arder sino pelar. Nunca sabremos si la vasta cultura de la extronista le hace conocer la variante medieval y clásica, donde sí aparecía la idea de arder (quemar para ser más exactos), o si es una voz ancestral quien le ha soplado dicha estructura.

Want to write?

Write an article and join a growing community of more than 108,700 academics and researchers from 3,570 institutions.

Register now