La ciencia no ha descubierto el primer crecepelo: hay muchos tratamientos que ya dan resultados

La ciencia no ha descubierto el primer crecepelo: hay muchos tratamientos que ya dan resultados

Estos días hemos podido leer en algunos medios el descubrimiento de un nuevo tratamiento efectivo para hacer crecer el pelo basado en el sándalo. En algunos casos se da a entender que este es el “primer” método efectivo que se descubre para acabar con la calvicie, lo que incita a pensar que lo utilizado hasta ahora no tiene efectividad alguna.

Todo el revuelo está basado en un estudio publicado en la revista Nature Communications por el prestigioso grupo de Ralf Paus, investigador especializado en la biología del folículo piloso bien conocido en nuestro campo.

El estudio demuestra que existen receptores olfativos (OR2AT4) en las células de la raíz folicular. Este receptor es común en la nariz y capta el olor de la madera del sándalo. Esta planta es originaria de la India y se utiliza para múltiples fines, entre ellos dar aroma a los ambientadores.

Lo más interesante del trabajo publicado por Paus es que, además, testa in vitro (en condiciones de laboratorio) si un extracto sintético de sándalo es capaz de influir en el crecimiento folicular. Los investigadores observaron que, en efecto, producía un incremento de la fase anágena (la fase de crecimiento folicular).

Hasta aquí todo bien: es un estudio interesante y con unos resultados prometedores para desarrollar nuevas líneas de tratamiento para la alopecia androgénica en el futuro. Este tipo de calvicie es la más común y es debida al aumento en la actividad de hormonas masculinas sobre el cuero cabelludo. Afecta a casi la mitad de los varones, aunque algunas mujeres también pueden padecerla.

Pero de este estudio no podemos concluir que la ciencia haya descubierto el “primer” crecepelo efectivo.

En primer lugar, porque no se ha demostrado aún que el uso de sándalo sea efectivo para mejorar la densidad capilar en humanos. No sería la primera vez que un estudio prometedor llevado a cabo en condiciones in vitro no tiene luego el mismo resultado en humanos en la práctica clínica real.

Además, aunque efectivo, todavía habría que ver su nivel de efectividad. Es muy optimista decir que será un “crecepelos”.

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Minoxidil y finasteride

En segundo lugar, las noticias dan a entender que no existen a día de hoy tratamientos efectivos para mejorar la densidad capilar en alopecia androgénica. Esto es completamente falso. Existe una amplia evidencia científica sobre la efectividad de diversas terapias.

La lista es larga. Los más comunes son el minoxidil aplicado por vía tópica (en forma de loción capilar) y los antiandrógenos orales como el finasteride y el dutasteride. Pero también existen nuevas terapias como el minoxidil oral a dosis bajas, los antiandrógenos tópicos en forma de microinyecciones y agonistas tópicos activadores de la vía wnt (que interviene en el crecimiento del cabello). También el plasma rico en plaquetas, el microneedling (en el que se clavan diminutas agujas sobre la piel) y el láser de baja potencia han mostrado resultados prometedores.

Por todo esto es importante aclarar a los lectores y pacientes que, en efecto, se ha publicado un interesante estudio que abre nuevas líneas de investigación. Pero que no podemos concluir que sea aún efectivo en la práctica clínica real. Si tienen un problema capilar no es necesario que esperen sentados a que la ciencia descubra un nuevo crecepelo. Tan solo tienen que consultar con su médico, que les diagnosticará el problema y recomendará alguno de los múltiples tratamientos ya existentes y efectivos.