La utilidad del voto en blanco

En época de elecciones se insiste mucho en la utilidad del voto. Los candidatos de los partidos políticos importantes apelan al denominado “voto útil” para atraer el voto de los indecisos. Justifican sus argumentos indicando que es bueno que el voto que se emite, o bien se sume a la mayoría o bien limite la capacidad del partido que va a ganar haciendo que la oposición sea más fuerte.

Dentro de las opciones de voto que se presentan en España, aparte de los diferentes partidos que participan con sus listas cerradas, existen tres posibilidades: emitir un voto nulo, votar en blanco o, simplemente, no asistir a votar, en cuyo caso aumenta el porcentaje de abstención.

Abstención

El porcentaje medio de abstención en las elecciones generales al Congreso en España se sitúa en el 27,4% (línea horizontal en la Figura 1). Sin embargo, la tendencia que muestra dicho porcentaje es creciente desde 2004, y en los tres últimos comicios ha superado el 30%, llegando en 2016 al 33,5%, la cifra más alta de abstención en nuestro período de democracia actual.

Figura 1. Elaboración propia a partir de Las Elecciones Generales en España 1977-2016

Nulo

El voto nulo es aquel que se deposita en la urna con alguna incorrección. Puede incluirse una papeleta que no es oficial o que se ha modificado de alguna manera, con alguna tachadura o inscripción no permitida. También son nulos los votos en los que hay dos papeletas de diferente partido. Sin embargo, un sobre que contenga más de una papeleta del mismo partido se considera válido y ese voto se asigna a dicho partido.

En España el porcentaje medio de votos nulos es del 1,05% (línea horizontal en la Figura 2). Lo importante del voto nulo es que no se tiene en cuenta a la hora de realizar los recuentos. Un voto nulo es un voto inútil, en el sentido de que no tiene ninguna importancia a la hora de asignar cada escaño a un partido.

Figura 2. Elaboración propia a partir de Las Elecciones Generales en España 1977-2016

Blanco

Se considera voto en blanco al que se emite de tal manera que el sobre que se deposita en la urna está vacío. En las elecciones generales al Congreso en España, el voto en blanco ha representado un promedio de 0,86% de los votos emitidos (línea horizontal en la Figura 3). Durante el período entre 1996 y 2011 se observaron altos índices de voto en blanco (llegando al 1,58% en 2000 y 2004), aunque en los dos últimos comicios este porcentaje se ha situado en torno al 0,75%.

Figura 3. Elaboración propia a partir de Las Elecciones Generales en España 1977-2016

A pesar de que el voto en blanco no favorece en principio a ningún partido, se considera como un voto válido.

La importancia de los votos válidos es que sirven para determinar el umbral mínimo de votos que ha de conseguir un partido para entrar en el reparto de escaños. En el caso de las elecciones generales al Congreso, este umbral es del 3%.

El 3% de votos

Si en una población aumenta el voto en blanco, esto hace que los partidos menos votados tengan más dificultad en alcanzar el 3% de votos necesarios para entrar en el reparto de escaños. Veamos varios ejemplos:

  • Consideremos una población de 1.000 personas, con un porcentaje del 20% de abstención y un 2% de voto en blanco. Eso quiere decir que hay 800 votos válidos, y que por tanto el número mínimo de votos que tiene que obtener un partido para participar en el reparto de escaños es de 24.

  • Supongamos, en primer lugar, que la mitad de los que se abstienen deciden votar en blanco, y se mantiene el mismo porcentaje de voto en blanco. Entonces habría 900 votos válidos y sería 27 el número mínimo de votos para poder optar a tener representación en la cámara. Los partidos minoritarios necesitarían más votos para entrar en el reparto de escaños.

  • Supongamos, en segundo lugar, que la abstención vuelve a ser del 20% pero que, en este caso, el voto en blanco llega al 10%. Entonces habría de nuevo 800 votos válidos, y el número de votos para participar en el reparto de escaños sería, de nuevo, de 24. La diferencia, en este supuesto, es que ahora sólo se han emitido 700 votos entre las diferentes candidaturas. Esto dificulta el acceso al reparto de escaños a los partidos minoritarios.

Como se puede apreciar, si el voto en blanco procede de los abstencionistas puede ser útil para aumentar el número de votos necesarios para entrar en el reparto de escaños, lo cual perjudica a los partidos minoritarios. Por otra parte, si el voto en blanco procede de los votantes habituales, sirve también para reducir las opciones de entrar en la cámara a los partidos que menos votos reciben.