Las batas de laboratorio ayudan a los estudiantes a verse como futuros científicos

¿Las batas de laboratorio pueden hacer que los niños tengan más ganas de ser científicos? Africa Studio/Shutterstock.com

Si queremos ayudar a que la juventud se anime a cursar carreras de ciencias, tendremos que ayudarles a vestirse adecuadamente.

Esa es la principal conclusión de un estudio que realizamos recientemente para determinar qué efecto tiene una simple prenda de vestir –en este caso, la bata blanca de laboratorio– sobre la confianza del alumnado en su capacidad para dedicarse a la ciencia. También queríamos saber si las batas de laboratorio ayudan a que los estudiantes se vean como científicos y a que aspiren a carreras científicas.

Somos investigadores en educación científica interesados en comprender cómo los símbolos y las herramientas de la ciencia pueden promover el interés del alumnado en el estudio de la ciencia.

Se trata de un tema importante, ya que los puestos de trabajo relacionados con la ciencia, la tecnología, la ingeniería y las matemáticas (conocidos como trabajos CTIM) no solo son importantes para la economía, sino que también están creciendo más rápido y están mejor pagados que los de muchas otras áreas.

Aunque el número de puestos de trabajo en los campos CTIM están aumentando, el número de personas que elige especializarse en esos campos está por debajo de lo que se necesita para cubrir esos puestos.

El poder de la ropa

Con el fin de animar más a que la juventud elija especializarse en los campos CTIM y dedicarse a estas carreras, creemos que es importante ayudarlos a que se vean como alguien que puede tener éxito en esos campos. Un elemento que se asocia a menudo con los científicos es la bata blanca de laboratorio.

La ropa puede ser una herramienta influyente para cambiar la imagen de uno mismo, como ya se demostró en estudios previos sobre los efectos de los trajes y de las batas de laboratorio en los adultos.

En un esfuerzo por ayudar a los estudiantes a que se vean como científicos y como individuos que pueden tener éxito en la ciencia, llevamos a cabo un estudio en el que a los estudiantes les ponemos batas de laboratorio para las clases de ciencias.

Junto con Sarah Carrier, Emily Cayton, Tammy Lee, Lauren Madden, Katherine Chesnutt, Marissa Phillips y los estudiantes de posgrado Lanette Phillips y Pam Huff, trabajamos con cinco docentes de cuarto de Primaria de centros educativos rurales que imparten ciencias por lo menos en dos clases.

Mismas lecciones, diferente atuendo

Para cada docente, el alumnado de una de las clases utilizó batas de laboratorio en un mínimo de diez sesiones durante dos meses. La otra clase no utilizó batas de laboratorio. Los docentes impartieron las mismas lecciones a cada clase para minimizar las diferencias entre docentes. Se entrevistó a los participantes antes y después de las diez lecciones y también se realizó una encuesta previa y posterior que estudiaba muchos factores, como su autopercepción como científicos, la confianza en sus competencias relacionadas con la ciencia y si tenían objetivos profesionales relacionados con los campos CTIM.

Entre los 110 jóvenes del grupo que no utilizó batas de laboratorio no hubo cambios significativos a nivel estadístico entre el test previo y el posterior en sus respuestas a las preguntas de la encuesta escrita. Sin embargo, entre el alumnado que utilizó batas de laboratorio hubo un aumento significativo en su percepción sobre si los demás los veían como científicos.

En concreto, de los 72 estudiantes que utilizaron batas de laboratorio, el 47 % cambió sus respuestas en la encuesta posterior para indicar que perciben que los demás los ven como alguien a quien le gusta la ciencia.

Además, de los 42 estudiantes que utilizaron batas de laboratorio y que tenían niveles bajos de confianza en sus competencias científicas, el 45% cambió sus respuestas en el test posterior por respuestas positivas. Un 36% de los estudiantes que utilizaron batas de laboratorio y que tenían niveles bajos de confianza en sí mismos no cambió su respuesta del test previo al posterior, pero esto incluye a los estudiantes que ya percibían un alto grado de reconocimiento.

Efectos positivos

Para evaluar el rendimiento y la competencia en ciencias, a los estudiantes se les formularon cuestiones como «creo que se me dan bien las ciencias» y «se me da bien utilizar herramientas científicas como termómetros, reglas o lupas». Los jóvenes que utilizaron batas de laboratorio, pero que tenían niveles bajos de confianza en sí mismos, tuvieron un aumento significativo en sus respuestas a estas cuestiones. Más en concreto, el 60 % de los estudiantes pasó de estar en desacuerdo a estar de acuerdo.

Para evaluar las ambiciones profesionales, se plantearon cuestiones como «me gustaría tener un trabajo en el que se utilice la ciencia». Entre los estudiantes que utilizaron batas de laboratorio y que tenían poca confianza en sus competencias científicas, el 50 % pasó de estar en desacuerdo a estar de acuerdo.

Una inversión valiosa

El resultado final es que para los jóvenes que al principio tenían niveles bajos de confianza en sus competencias científicas, las batas de laboratorio han provocado una mejora significativa en la confianza en sus capacidades, en su grado de reconocimiento y en sus aspiraciones profesionales científicas.

Por supuesto, las batas de laboratorio no pueden sustituir una educación científica sólida. Al mismo tiempo, estas sencillas prendas de vestir pueden representar una manera económica de ayudar a que más jóvenes se interesen en la ciencia y se vean como futuros científicos.

This article was originally published in English