Por qué es imprescindible aprender estadística en la escuela

Hoy se oye hablar mucho de Big Data y de la ciencia de los datos. Con frecuencia se afrontan las conversaciones, charlas y conferencias resaltando diversos miedos al uso que hagan de los mismos, a la vulneración de la privacidad o al derecho a la intimidad, al uso invasivo e inhumano de los resultados o a la posible batalla entre inteligencias naturales e inteligencias artificiales.

No hay nada que nos prevenga mejor contra cualquier tipo de manipulación que el conocimiento. Para eso es necesario acabar con el analfabetismo estadístico. No conocer los fundamentos del análisis de datos y su interpretación es equiparable a no saber leer en siglos pasados y, desgraciadamente, todavía en este siglo.

Aprender desde muy jóvenes

Formar a los jóvenes desde las edades más tempranas en el uso de datos y estadísticas para la toma de decisiones –unas grandes y a medio plazo, y otras muchas que afectan a la vida diaria– es vital. La estadística oficial, por ejemplo, es la herramienta fundamental para la gobernanza democrática. La estadística y el análisis de Big Data salvan vidas, contribuyen al bienestar, facilita las comunicaciones y las finanzas. La medicina personalizada, tan popular hoy, no es posible sin un buen análisis de (muchos) datos. La prevención de enfermedades o incluso de una crisis no es posible sin datos adecuadamente analizados.

La estadística también es crucial para que se desarrolle la industria 4.0 y las empresas inteligentes del siglo XXI. Sostenibilidad y medioambiente se escriben hoy en lenguaje estadístico. Las redes sociales, los buscadores y el tráfico en la red se leen también en el idioma estadístico.

Solo se enseña en la universidad

Todos estos argumentos dejan muy clara su importancia para nuestras sociedades. Sin embargo, si bien la enseñanza de la estadística está plenamente integrada en la enseñanza universitaria, no ocurre lo mismo en la docencia no universitaria. Si se tiene en cuenta que en las pruebas PISA de matemáticas, aproximadamente una cuarta parte corresponde a ejercicios de estadística podremos concluir que cualquier esfuerzo en la línea de reforzar el conocimiento y uso de la estadística es bienvenido.

Diversas universidades, asociaciones de profesores, departamentos de Educación de gobiernos regionales, etc. son conscientes de ello y por eso en casi todas las comunidades autónomas se organizan anualmente fases locales del concurso Incubadora de Sondeos y Experimentos, dirigido a estudiantes de Enseñanza Secundaria (ESO), Bachillerato y Ciclos Formativos.

La actividad, que cuenta con una fase nacional, tiene como objetivo global que los alumnos de esos niveles educativos, guiados por profesores, tomen conciencia de la importancia de estas disciplinas en la investigación.

Además de despertar su interés por la estadística, probabilidad e investigación operativa como herramienta fundamental en la práctica totalidad de las ciencias, los jóvenes se familiarizan con las distintas etapas en la realización de un proyecto estadístico y educan su espíritu crítico, aprendiendo a interpretar las distintas informaciones estadísticas.

Se ha demostrado en el transcurso de estos años que esta actividad ayuda a los profesores de secundaria a planificar su enseñanza de un modo motivador, a la vez que fomenta el espíritu investigador.

“Pero si en casa no habla”, comentaba un padre después de ver a su hijo exponer un trabajo científico con sus palabras técnicas y su consistencia. Gracias a la modalidad de concurso con presentación pública de los trabajos, también se ven involucradas las familias de los alumnos y representantes de instituciones públicas y privadas que las presencian o participan en los jurados. El concurso tiene aspectos que constituyen un valor añadido en cuanto a la promoción de la ciencia y el gusto por la investigación:

  1. Los estudiantes, junto con sus profesores, deben abordar problemas de investigación sugeridos y planteados por ellos mismos que tengan un interés real.

  2. Los problemas se resuelven en equipos reducidos de estudiantes supervisados por un profesor, lo que fomenta el trabajo en equipo, propio de la investigación interdisciplinar.

  3. Más allá del concurso en el que participan está toda la preparación de los trabajos que, sin duda, es la parte más formativa y eficaz de divulgación de la Ciencia Estadística.

  4. Se dan todos los pasos del proceso metodológico de la investigación: planteamiento del problema, fijación de las hipótesis a contrastar, planificación de la recogida de datos (diseñando una encuesta, un experimento o mediante datos extraídos de la red), análisis de los mismos y comunicación de los resultados, junto con propuestas de mejora.

  5. Los estudiantes deben hacer una presentación pública de su trabajo, lo que les obliga a una compenetración con sus compañeros que probablemente no hayan necesitado hasta entonces.

  6. Se hace la edición digital con ISBN de los trabajos de la fase nacional.

  7. En no pocas ocasiones en un trabajo intervienen profesores de otras áreas donde se realiza la investigación, que abarcan desde la Lengua hasta la Física o las Ciencias Sociales.

Despertando vocaciones

“Youtube y los jóvenes”, “Los videojuegos independientes: la otra cara de la moneda”, “Detectives climáticos” o “¿Cuidamos nuestra salud cerebral?” “Ocho apellidos pasiegos”, “¿Por qué a mi madre no le gusta el chocolate blanco?” o “Los balones de fútbol y las cañas de pescar de Formentera” son algunos de los trabajos presentados por chavales de entre 11 y 17 años en la fase nacional, celebrada el pasado mes de junio en Navarra.

Los estudiantes nos sorprenden con un trabajo de equipo en el que comienza planteándose un problema de interés y continúan desarrollando todo el proceso de investigación, tal y como hacemos en las universidades y centros de investigación, solo que con menos medios, herramientas y tiempo. Es un modo, también, de despertar nuevas vocaciones científicas que tan necesarias son.

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