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Pequeño salto de agua.

Hacia una gestión inteligente del agua gracias a la tecnología

Entre las prioridades importantes en la Unión Europea para los próximos años se prevé una Europa para la era digital. El objetivo es empoderar a las personas e impulsar las tecnologías y la lucha contra el cambio climático con el fin de ser el primer continente climáticamente neutro. Como iniciativas dentro del Pacto Verde Europeo que afectan en particular a la agricultura, podemos citar la Estrategia de Biodiversidad y la Estrategia de la Granja a la Mesa. En este contexto se van a desarrollar en los próximos años todas las actuaciones.

El agua como recurso básico para la población, la agricultura y la biodiversidad preocupa por su disponibilidad. Por otra parte, la relación del agua con la energía constituye un binomio indisoluble que requiere un esfuerzo para ser más eficientes en esa relación y en la búsqueda de energías renovables que satisfagan las estrategias del Pacto Verde.

Gestión inteligente del agua

En la última década, la gran revolución de las nuevas tecnologías de la información y de la comunicación, de la sensórica y de la capacidad de procesamiento automático ha abierto nuevas posibilidades de optimización del nexo agua-energía. Por tanto, nos encontramos en una era digital revolucionaria que ofrece una oportunidad para la gestión inteligente del agua.

Siendo consciente de esta realidad, la Asociación Europea para la Innovación en materia de agua considera como básicas, para todas las prioridades establecidas en ella, las tecnologías inteligentes.

El big data, la internet de las cosas (IoT), la inteligencia artificial, los sensores remotos, la administración y control de los sistemas de monitorización de datos se incorporarán cada vez más en el sector del agua como parte de la denominada Industria 4.0 o Agricultura 4.0. Se consideran a tal efecto como tecnologías disruptivas.

Se puede decir que dichas tecnologías están llevando a cabo un proceso de cambio más rápido que nunca. Surgen continuamente nuevos avances y oportunidades que pueden desempeñar un papel crucial en la gestión del recurso y como herramienta en las nuevas políticas en la gestión del agua, dando un poder simétrico a todos los actores involucrados.

Tecnología para tomar mejores decisiones

Conviene precisar que la verdadera transformación digital consiste en proporcionar la mejor información de manera que se puedan tomar las mejores decisiones posibles. La digitalización del sector del agua supone diversos beneficios en agricultura:

  • Una mejora de la productividad. Por ejemplo, con el riego de precisión se aplica la cantidad de agua más adecuada en el momento más conveniente.

  • Una mayor resiliencia. Las situaciones críticas de sequía agudizan el ingenio y el tratamiento de la información adquirida nos permite anticiparnos al futuro.

  • Un aumento de la sostenibilidad. La adquisición de información en las relaciones e interacciones entre el agua y el medio natural y la actividad humana son claves en la definición de políticas exitosas.

En definitiva, la digitalización redunda en una mayor competitividad de las actividades en las que el agua, tanto en volumen como en oportunidad, es factor clave e insustituible.

En el caso de las redes de distribución del agua, el uso de sensores, de la internet de las cosas, de un adecuado sistema de comunicaciones, de modelos hidráulicos, de técnicas de inteligencia artificial, de gemelos digitales y de sistemas predictivos que son alimentados desde la nube permiten una gestión inteligente. Estas técnicas ya están siendo aplicadas en abastecimiento y en menor medida en riego consiguiendo, por término medio, ahorros energéticos de más del 20 % con poco esfuerzo.

Respecto a la gestión del agua, la inteligencia artificial apoyada en sistemas predictivos favorece el uso del agua en una comunidad de regantes en periodos en los que la energía eléctrica es más barata.

Energías renovables en agricultura

Una alternativa adicional y no menos importante es el uso de las energías renovables. Las redes de distribución poseen en algunos puntos excesos de presión que, paradójicamente, es disipada mediante mecanismos mecánicos. Esta energía puede ser recuperada a través de turbinas, micro y picoturbinas y usarla con otro fin.

Pero sin duda, la alternativa más clara de uso de energía renovable en agricultura la presenta la energía fotovoltaica. En el caso del riego, resulta una solución ideal. Generalmente, las máximas necesidades hídricas de los cultivos coinciden con los periodos de máxima irradiancia, se encuentran en un medio rural con fácil disponibilidad de espacio y los costes de las placas fotovoltaicas son hoy en día muy competitivos.

Ahora bien, su implantación no es tan fácil. Requiere de soluciones holísticas que afronten el problema de forma integral desde el conocimiento del suelo, la planta, la red hidráulica de riego y la variabilidad climática. Todo esto es la base de un riego sostenible, inteligente y de futuro.

Los retos de la digitalización

El crecimiento de las tecnologías digitales está siendo impulsado en las empresas por la necesidad de reducir costes, mejorar la eficiencia y aumentar la competitividad.

En el ámbito agrario, el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación considera la digitalización como un eje trasversal y estableció una estrategia de digitalización en 2019 que contempla la formación como un factor a desarrollar. Esto es un aspecto que preocupa puesto que se requieren técnicos formados en competencias digitales y que sepan dar respuesta a los nuevos retos que se presentan.

Pese a las múltiples ventajas que las tecnologías ofrecen en la agricultura, su adopción no se está realizando al mismo ritmo que en la industria. Siguiendo el modelo de innovación de Rogers, nos encontramos ahora en la fase denominada “el abismo”. Esta fase separa a los visionarios e innovadores de los pragmáticos y conservadores, que constituyen la masa crítica.

Es de esperar que los fondos Next Generation, en gran parte ligados a la transición ecológica y digital, den un impulso definitivo a la adopción de las tecnologías de la información y la comunicación.

Sin embargo, aunque la era digital acaba de empezar, los momentos de cambio son momentos de oportunidad. La industria de internet abre un mundo de posibilidades para todos los sectores, incluido el del agua.

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