¿Puede el cannabis curar el cáncer?

Durante miles de años, se ha utilizado el cannabis con fines recreativos, ritualistas y medicinales. En la era moderna, esta última propiedad entusiasma a muchas personas y no son pocos los que aseguran los supuestos beneficios médicos de esta planta. De todas las afirmaciones, quizás la más atrevida sea la aseveración de que el cannabis puede curar el cáncer.

Es fácil encontrar en Internet testimonios sorprendentes sobre la reducción de tumores gracias al cannabis y a sus productos derivados. Pero, a pesar de lo atrayentes que suenen estas historias, suelen basarse en malentendidos, ilusiones o rotundas mentiras.

Comencemos por preguntarnos cuál podría ser la eficacia médica. Contrariamente a lo que la mayoría de las personas cree, los usos médicos del cannabis se han estudiado ampliamente. En 2017, la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos realizó un análisis en el que examinó más de diez mil estudios. Se encontraron pruebas de algunos usos del cannabis, incluido el control del dolor crónico y de los espasmos asociados a la esclerosis múltiple. También se encontraron pruebas sólidas de que el tetrahidrocannabinol (THC), el principal componente psicoactivo del cannabis, puede reducir las náuseas provocadas por la quimioterapia. De hecho, un derivado sintético del THC denominado dronabinol se ha prescrito durante décadas para este uso concreto.

Pero no existe ninguna prueba significativa de que el cannabis tenga algún efecto curativo o siquiera beneficioso en el cáncer, a pesar de las entusiastas afirmaciones en sentido contrario.

Entonces, ¿por qué existe tal abismo entre la percepción pública y la evidencia científica? En parte, se debe a un malentendido. Por ejemplo, una afirmación muy difundida es que una dosis alta de THC mata las células cancerosas en una placa de Petri. Esto es cierto, pero no es muy significativo.

Matar células en una placa es extremadamente fácil, se puede conseguir con cualquier cosa, desde calor hasta lejía. Pero los agentes anticancerosos efectivos tienen que poder matar las células cancerosas en el cuerpo humano de forma selectiva, sin afectar a las células sanas. Y la realidad es que el cannabis no puede hacerlo.

Matar células cancerosas en una placa de Petri es fácil. Africa Studio/Shutterstock.com

¡Pero si es natural!

Otros defensores del cannabis se mueven por convicción ideológica, la mayoría de las veces expresada mediante la opinión de que el cannabis es «natural» e, implícitamente, mejor que los fármacos. Pero se trata de un ejemplo típico del argumento de la «falacia naturalista» y, por tanto, bastante sospechoso.

El término «natural» es, en cierto sentido, confuso. Si definimos natural como lo que ocurre sin intervención humana, el argumento sigue sin sostenerse. El arsénico, el plutonio y el cianuro también son naturales y, sin embargo, sería una mala idea atiborrarnos de estas sustancias. Los compuestos activos de muchos fármacos se descubren en plantas y se sintetizan para controlar la dosis y para maximizar su eficacia. Ya existen medicamentos derivados del THC, pero no curan el cáncer, como tampoco lo hace el cannabis.
Por desgracia, algunos defensores del cannabis van más allá y afirman que las empresas farmacéuticas ocultan las propiedades curativas del cannabis contra el cáncer. Se trata de un vil disparate. Esa conspiración tendría que ser masiva y fracasaría enseguida.

Dado que alrededor de la mitad de la población tendrá cáncer a lo largo de su vida, una cura no solo sería extremadamente rentable –incluso a pesar de que la legislación sobre patentes para productos «naturales» es compleja–; también obtendría un agradecimiento infinito, premios económicos y distinciones científicas. La idea de que los investigadores serían tan despiadados como para ocultar una solución para los tumores –y los premios que conllevaría– es absurda.

La realidad es que el cáncer es una familia compleja de enfermedades, y es poco probable que alguna vez haya una única cura. Para algunas personas, el cannabis puede ser útil para tratar las náuseas provocadas por la quimioterapia, pero podemos decir con seguridad que la idea de que el cannabis cura el cáncer es un mito.

This article was originally published in English