Vacaciones sin tocar los libros… ¿y también sin hacer deporte?

Llega la Navidad y los colegios e institutos se vacían. Los niños y jóvenes dejarán aparcada su mochila tras la puerta de su habitación y probablemente no la toquen hasta el día anterior a la vuelta a clase, aunque habrá alguna excepción.

Para eso están las vacaciones, para desconectar durante un par de semanas de los libros, deberes o clases extraescolares. Casi es necesario para afrontar el resto del curso con garantías de éxito. Tal vez, sí echarán de menos las clases de Educación Física, el contar con esas horas a la semana en las que practicar actividad deportiva saludable, además de aprender otras competencias acompañados por sus compañeros y su profesor.

Si los chicos y chicas están concienciados de mantener una actividad física y deportiva diaria, seguro que no se quedan tumbados en el sofá o frente a las pantallas todas las navidades.

La Educación Física ya no es “gimnasia”

Atrás quedaron los años en los que la “gimnasia” del colegio era considerada una asignatura “maría”, un descanso entre clase y clase para que unos jugaran con el balón y otras a la comba.

Hoy la situación es totalmente distinta. Invitaría a todo aquel que lo desee a visitar un centro educativo moderno, donde podrá observar cómo se imparten actualmente estas clases. Con seguridad se llevará una grata alegría al comprobar cómo se ha pasado de una educación tradicional, basada en la condición física y el rendimiento deportivo, a una Educación Física moderna, con la aplicación de metodologías activas y centradas en el alumno, en las cuales prima, entre otras cosas, la formación orientada a la salud, la iniciación deportiva educativa y saludable, la expresión e imagen corporal, juegos, ocio y recreación activos.

Este cambio ha venido propiciado por la mejora de la formación del profesorado desde la universidad, en las Facultades de Educación y Ciencias de la Actividad Física y el Deporte, tanto en la formación inicial como en la formación continua.

Ahora lo que destaca en la profesión dentro de la Educación Física y la pedagogía deportiva son las buenas prácticas, y lo habitual es encontrarse con profesionales sobresalientes, con una formación y actitud dinámica, motivados, trabajadores y con gran preocupación por sus alumnos o jugadores.

El contexto deportivo es un ambiente excelente donde poder educar a los jóvenes a través del juego limpio, igualdad, cooperación, etc. Aunque para conseguir estos objetivos, es requisito imprescindible aplicar un programa formativo bien diseñado y que incorpore explícitamente la enseñanza de valores, así como que el profesor que implemente este programa sea competente para ello.

Todos estos aspectos condicionan tanto el proceso como el resultado pedagógico, los aprendizajes y experiencias de los jóvenes, y, por tanto, también sus sentimientos y sensaciones.

Mejorar las leyes educativas

Actualmente, la ley educativa es la que es, y la sensación que tenemos la mayor parte de los docentes es que intentar cambiarla para mejorar el sistema educativo en España es como cuando el Quijote luchaba contra los molinos de viento. Todos los que estamos en las aulas, independientemente del nivel educativo, observamos elementos clave que sería necesario modificar o mejorar con muy poco esfuerzo.

Algunos de estos cambios no requieren de una mayor financiación, sino de una mejor planificación y organización de recursos humanos y materiales. Aunque si se mejora el presupuesto para educación e investigación es seguro que también se avanzaría hacia una sociedad más sabia, justa y con valores cívicos.

Entre las razones que justifican un mayor protagonismo de la educación corporal y deportiva en las aulas no solo se encuentran las más evidentes, como la salud de los escolares (control del sobrepeso y la obesidad en la población infantil y juvenil). Entre el 30-35 % de niños y jóvenes entre 2 y 17 años tienen sobrepeso u obesidad, siendo las regiones de Andalucía, Murcia, Islas Canarias y Baleares las que cuentan con mayores problemas, según las estadísticas de la Encuesta Nacional de Salud en España 2017.

Prevención de enfermedades

Asimismo, es vital la mejora del estado físico general de los niños y adolescentes, así como los beneficios de la práctica habitual de actividad física y deportiva con la salud, pues puede prevenir una serie de afecciones, entre las que se encuentran enfermedades del corazón, la diabetes tipo 2 y algunos cánceres.

La Educación Física, si se enseña correctamente, con los recursos y metodologías adecuadas, educa de forma positiva los factores psicosociales (autoestima, autoconcepto físico, resiliencia, relación con amigos, etc.), sus capacidades de coordinación, equilibrio, agilidad o propiocepción, la expresión corporal, la cultura deportiva, o la capacidad de compartir tareas motrices o espacios, juegos deportivos y emociones con sus iguales. Que aprendan a resolver problemas o a trabajar de forma cooperativa por conseguir juntos un mismo objetivo. Todo para promover que los alumnos sean más autónomos, responsables, y también más activos.

La OMS recomienda más actividad

Tener a un niño de 3 a 11 años sentado durante cinco horas seguidas va contra natura y no se están favoreciendo comportamientos saludables.

Cuatro científicas pertenecientes a la Organización Mundial de la Salud (OMS) han publicado recientemente en The Lancet Global Health los resultados del mayor estudio realizado hasta el momento en esta línea en el período 2001-2016 y con una muestra de 1,6 millones de jóvenes procedentes de 145 países.

El estudio demuestra que el 80 % de los adolescentes con edades comprendidas entre los 11 y los 17 años no realiza las actividades físicas diarias recomendadas por la OMS. Las tres principales conclusiones que se extraen del estudio son:

  1. La situación apenas ha mejorado en el periodo de tiempo analizado.

  2. Las chicas realizan menos ejercicio, cuando los beneficios de practicarlo de forma habitual son similares para chicas que para chicos.

  3. La obesidad se ha convertido ya en una epidemia global, afectando tanto a los países pobres como a los ricos.

Si siguiéramos las recomendaciones de la OMS, los escolares “deberían realizar un mínimo de sesenta minutos de actividad física de intensidad moderada o intensa a diario”, y se observa que hay muchos niños y jóvenes que en su tiempo de ocio no realizan actividades físicas o deportivas.

Pero el aumento de cantidad de horas de clase debe estar acompañado de un incremento de calidad en los aprendizajes, pues con más tiempo educativo los alumnos pueden profundizar en sus conocimientos teóricos y prácticos, asimilando y desarrollando estilos de vida activos y saludables.

Un mínimo de tres horas semanales

Las últimas leyes educativas han mantenido la carga docente de la educación física en el currículo, a pesar del debate abierto entre los expertos, y en la sociedad en general, sobre la necesidad de ampliar el horario como mínimo a tres horas a la semana.

Este cambio sería un paso positivo, aunque no serían las condiciones ideales. De hecho, ya hay alguna comunidad autónoma que ha dado este paso, como Andalucía y otras que parecen seguir con esta iniciativa, pues tenemos noticias de que tanto la Comunidad Valenciana como el País Vasco también aprobarán medidas similares en un corto espacio de tiempo. Pero ¿por qué no llegar a las cuatro horas de clase semanal de Educación Física?

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