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La futbolista ucraniana Ganna Voronina se resiente tras un encontronazo durante un partido de la UEFA Women’s Champions League de 2018. Shutterstock / Oleksandr Osipov

¿Se lesionan igual las mujeres y los hombres en el fútbol?

En los últimos años se ha experimentado en todo el mundo un incremento exponencial en el número de mujeres que se inician en la práctica del fútbol.

La FIFA (acrónimo de Fédération Internationale de Football Association) estima que en la actualidad más de 13 millones de mujeres juegan al fútbol tanto a nivel profesional como recreativo. Así, se convierte en el deporte más popular entre el colectivo femenino en la mayoría de los países de los cinco continentes.

La participación regular en actividades físico-deportivas (incluido el fútbol) lleva asociada numerosos beneficios para la salud. Sin embargo, las altas demandas físicas del fútbol, junto con la frecuente exposición a contactos y choques durante los entrenamientos y partidos, colocan a las mujeres que lo practican en una situación de alto riesgo de lesión en comparación con sus homólogas sedentarias.

De hecho, el fútbol se encuentra entre los cinco deportes con mayor probabilidad de lesión entre sus practicantes. Desafortunadamente, las lesiones pueden contrarrestar los efectos positivos que la participación deportiva presenta sobre la salud si una mujer no es capaz de continuar practicándolo debido a sus potenciales secuelas.

Por tanto, uno de los principales retos que los profesionales del deporte y de la salud pública deben afrontar con urgencia es hacer que la práctica del fútbol sea, además de saludable, segura para las mujeres.

¿Qué lesiones predominan en hombres y mujeres futbolistas?

Para aplicar medidas eficaces destinadas a reducir el riesgo de lesión es necesario primero conocer con precisión la magnitud, severidad y principales características de los daños que se producen en el fútbol femenino.

Describir el perfil de lesiones del fútbol femenino fue precisamente la primera acción que el grupo de investigación Raquis, Aparato Locomotor y Deporte de la Universidad de Murcia llevó a cabo. Posteriormente, decidiría abordar de forma decidida el diseño de medidas destinadas a mitigar el riesgo de lesión en esta cohorte poblacional.

Para ello, este grupo de investigación realizó una exhaustiva revisión sistemática de los artículos científicos relacionados con las lesiones en este deporte. Esta ardua labor culminó en la publicación, en una de las revistas de mayor impacto científico, del primer estudio metaanalítico que describe el perfil de lesiones en fútbol femenino.

Uno de los principales hallazgos de este estudio demuestra que, a pesar de jugar al mismo deporte, los hombres y las mujeres futbolistas presentan lesiones distintas.

En el fútbol femenino, las áreas anatómicas donde se registran más lesiones son las articulaciones de la rodilla y el tobillo. Los hombres, por el contrario, tienden a sufrir una mayor incidencia en la zona del muslo.

Otro resultado destacable de este estudio fue que las lesiones del tejido blando (músculos, tendones y ligamentos) son las más diagnosticadas en el fútbol, independientemente del sexo de los participantes.

Sin embargo, y dentro de esta categoría, las mujeres presentan una incidencia de lesiones musculares y de tendones tres veces menor que la de los hombres jugadores de fútbol. En concreto, 1,8 lesiones (en mujeres) frente a 4,6 lesiones (en hombres) por cada 1000 horas de exposición.

Esta tendencia se invierte en las lesiones de ligamentos, donde la incidencia en mujeres futbolistas triplica a la presentada por los hombres futbolistas. Esta vez los datos muestran 1,5 lesiones (en mujeres) frente al 0,4 (en hombres) por cada 1000 horas de exposición.

Esta diferencia según sexos es todavía más pronunciada para la lesión del ligamento cruzado anterior de la rodilla, pues las mujeres tienen una probabilidad siete veces mayor de sufrirla.

¿Qué factores explican este diferente perfil lesivo en fútbol según el sexo de los participantes? Aunque aún en proceso de estudio, los primeros indicios apuntan a las diferencias anatómicas, hormonales, biomecánicas y neuromusculares existentes entre hombres y mujeres.

La centrocampista rumana Maria Neacsu sufre un esguince de tobillo durante un partido de la UEFA Women’s Champions League de 2018. Shutterstock / Oleksandr Osipov

Menos lesiones con repercusiones mayores

Aunque las mujeres presentan una tasa de incidencia de lesión total ligeramente inferior a la de los hombres jugadores de fútbol (6,1 lesiones frente a 8,1 por cada 1000 horas de exposición), estas a menudo sufren lesiones de gravedad muy superior (estimada en términos de días de baja deportiva).

De hecho, se estima que, en un equipo de fútbol compuesto por 20 jugadoras, aproximadamente 3 de ellas sufrirán una lesión grave (particularmente localizadas en la articulación de la rodilla) cada temporada que les obligará a estar fuera de los terrenos de juego más de 28 días.

De entre las lesiones graves que con mayor frecuencia son diagnosticadas en el fútbol femenino, una de las que más preocupan es la ruptura del ligamento cruzado anterior de la rodilla.

Esta preocupación no solo estriba en su alta y creciente incidencia (y de recaída), sino también en las dramáticas consecuencias (tanto a corto como medio y largo plazo). A menudo, influye en el estado de salud y la carrera profesional de las jugadoras que la sufren.

En particular, estas lesiones suelen requerir cirugía y un proceso de rehabilitación de al menos siete meses. Un periodo que, además, se considera insuficiente, pues se recomiendan duraciones no inferiores a doce meses para el retorno seguro a la competición.

Además, las mujeres que sufren una lesión del ligamento cruzado anterior presentan también una alta probabilidad de desarrollar procesos degenerativos crónicos en la rodilla lesionada durante los siguientes 20 años. Todo ello podría disminuir la calidad de vida de la deportista a edades tempranas.

Finalmente, aunque no menos importante, un alto porcentaje de las jugadoras de fútbol que sufren la ruptura de este ligamento no vuelven a competir al mismo nivel que tenían antes de dicho fatídico evento. Y en algunos casos, se ven obligadas a abandonar su carrera deportiva.

Lesiones graves que se podrían prevenir

Por suerte, la mayor parte de las lesiones del tejido blando (incluidas las rupturas del ligamento cruzado anterior de la rodilla) que se registran cada año en el fútbol femenino se producen sin contacto directo con otros deportistas u objetos. Por tanto, la probabilidad de que estas aparezcan puede ser reducida sustancialmente.

Además, muchos de los factores que están involucrados en la probabilidad de que estas lesiones aparezcan pueden ser corregidos si se aplican programas de ejercicios neuromusculares durante el entrenamiento.

Cómo evitar las lesiones más graves

Para que una medida reduzca el riesgo de lesión debe abordar los principales factores que están involucrados en su aparición. Sobre todo, su contenido tiene que estar adaptado a las necesidades particulares de los deportistas más vulnerables.

En este sentido, para el diseño de medidas preventivas individualizadas es fundamental que los profesionales del fútbol (entrenadores, preparadores físicos, fisioterapeutas, entre otros) dispongan de modelos o herramientas válidas que permitan identificar a jugadoras en situación de alto riesgo de lesión.

También es necesario que para cada caso informen sobre qué parámetro (factor de riesgo) o conjunto de ellos son los que más impactan en la probabilidad de sufrir dicho evento lesivo (objetivos prioritarios).

¿Qué mujeres tienen más riesgo?

El proyecto “El fútbol femenino importa”, del mismo grupo de investigación mencionado anteriormente, pretende dar respuesta a esta pregunta.

En particular, este grupo de investigación ambiciona construir modelos robustos (basados en factores de riesgo) para predecir el futuro riesgo o probabilidad de sufrir una lesión en jugadoras de fútbol. Para conseguir su objetivo utilizarán técnicas de aprendizaje automático e inteligencia artificial. Para ello, han hecho estudios en colaboración con equipos de fútbol femenino de toda España (incluida la Región de Murcia).

Además, estos modelos predictivos también permitirán identificar para cada deportista qué factor o conjunto de ellos son los que más impactan en la probabilidad de sufrir una lesión y, por tanto, deben ser corregidos con mayor premura a través de programas de ejercicios específicos.

Este grupo es pionero a nivel mundial en el desarrollo de modelos de predicción de lesiones en el deporte. De hecho, en proyectos anteriores han desarrollado los modelos más precisos que se disponen hasta la fecha para predecir lesiones musculares.

Por ejemplo las bien conocidas lesiones de la musculatura isquiosural en el fútbol profesional masculino y las lesiones del tejido blando en el fútbol infantil y juvenil y fútbol sala.

Riesgos de lesión en fútbol femenino recogidos en una aplicación

El próximo objetivo de este grupo de investigación es crear una aplicación para móviles y tabletas digitales para los profesionales. Así, de forma rápida e intuitiva, podrían aplicar los modelos a sus deportistas y obtener un informe detallado de su nivel de riesgo de lesión. También obtendrían los parámetros que deberían ser modificados si se pretende reducir dicho riesgo.

En definitiva, el presente proyecto de investigación presenta una clara orientación aplicada, porque más de 13 millones de mujeres jugadoras de fútbol podrán verse beneficiadas.

Los hallazgos de este proyecto ayudarán a la consecución de uno de los principales retos a los que las instituciones futbolísticas de todo el mundo deben hacer frente con urgencia: hacer del fútbol una práctica deportiva saludable y segura para las mujeres.

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