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De jueces y libertad de expresión

Hecho número 1: el juez Miquel Florit ordena el registro de las sedes de la agencia Europa Press Baleares y de Diario de Mallorca para decomisar los teléfonos móviles y ordenadores de dos periodistas. Motivo: indagar el origen de una posible filtración.

Hecho número 2: Asís Martín de Cabiedes, presidente de Europa Press, afirma que la libertad de expresión es fundamental. “Está en nuestro ADN, llevamos 60 años defendiendo este principio y lo vamos a defender a muerte. El atropello producido en nuestra delegación en Baleares es inaceptable. Se ha presentado una querella criminal en contra del juez que dictaminó este asalto y no vamos a escatimar esfuerzos para defender nuestros intereses y los de nuestra gente”.

Soy profesor de Ética y deontología de la comunicación. Soy periodista. He trabajado en Europa Press. Pero mi amor y pasión por el periodismo y los buenos recuerdos de mi trabajo en esta agencia no me ciegan la razón para “condenar” al juez y su decisión libre de incautar móviles y ordenadores de colegas a los que no conozco.

Pero sí quiero pedirle al juez Miquel Florit que no se olvide del 3 de mayo. Puede que esta fecha no le diga nada, aunque me extrañaría. Estoy seguro de que él, como la mayoría de los jueces españoles, sabe que es el Día mundial de la Libertad de Prensa, proclamado en 1993, por la Asamblea General de las Naciones Unidas, siguiendo la Recomendación adoptada durante la 26ª sesión de la Conferencia General de la UNESCO en 1991.

La medida del juez Florit hace que hoy vuelva a ser 3 de mayo. Sin duda, para todos los periodistas. Tendría que ser también para todos los jueces. Y juntos defender los medios de comunicación de los ataques sobre su independencia. Y juntos condenar las violaciones a la libertad de prensa. Y juntos luchar para que nunca más ningún poder público censure, suspenda, anule o cierre medios de comunicación. Mucho menos acose, ataque, detenga o impida que los periodistas ejerzan libre y responsablemente el derecho universal a la libertad de expresión (artículo 20 de la Constitución Española).

Vivimos en un mundo globalizado, interconectado y sin fronteras. Lo saben los jueces y lo sabemos los periodistas. Por eso, amplío el horizonte de nuestra Constitución hasta la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y su Declaración de Principios sobre Libertad de Expresión, en cuyo Preámbulo recuerda que “la libertad de expresión es un derecho fundamental” (reconocido en la Declaración Americana sobre los Derechos y Deberes del Hombre y la Convención Americana sobre Derechos Humanos, la Resolución 59 de la Asamblea General de la ONU, la Resolución 104 adoptada por la Conferencia General de la ONU para la Educación, La Ciencia y la Cultura, el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, así como en otros instrumentos internacionales y constituciones nacionales) y afirma que “la consolidación y desarrollo de la democracia depende de la existencia de libertad de expresión” y que “cuando se obstaculiza el libre debate de ideas y opiniones se limita la libertad de expresión y el efectivo desarrollo del proceso democrático”.

Este 2018 que acaba, el Día Mundial de la Libertad de Prensa ha tenido como lema «Los frenos y contrapesos al poder: medios de comunicación, justicia y estado de derecho». Ha hecho hincapié en “la alfabetización mediática del poder judicial, y la responsabilidad de las instituciones estatales frente al público”. Ahora que es momento de pedir un deseo para el Nuevo Año. He aquí el mío: “«Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión» (artículo 19 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos).

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