¿De qué hablamos cuando hablamos de divulgación?

¿De qué hablamos cuando hablamos de divulgación?


Rosa Porcel Roldán

Investigadora en Biotecnología Vegetal, Universidad Politécnica de Valencia.

Divulga en su blog La Ciencia de Amara.

Cuando hablamos de divulgación, hablamos de decir más veces “sí” que “no”. De leer una noticia y estar deseosos de contarla. De buscar información rigurosa y variada para transmitirla de una forma veraz. De utilizar un lenguaje que cualquiera pueda entender y hasta emocionarse.

Hablamos de quitarle tiempo a nuestras familias y a nosotros mismos. De irse a la cama tarde. De fines de semana trabajando en casa, leyendo, escribiendo. De viajes y noches de hotel solitarias. De sacrificio. Hablamos, muchas veces, de generosidad.

Pero también hablamos de querer seguir aprendiendo mientras divulgamos. De recibir dosis de humildad cuando nos sometemos a la crítica pública. De aprender a escuchar, a dialogar, a tener paciencia. De saber que lo que hacemos es muy necesario para una sociedad que será más libre si está informada.

Y, sobre todo, hablamos de conocer a personas maravillosas que, de otra forma, no hubieran llegado a nuestras vidas. De sentirlas como si fueran amigos de siempre aun estando a cientos de kilómetros. Porque te han demostrado que están ahí y porque nos tomaremos una cerveza la próxima vez que nos encontremos, porque seguro que nos volveremos a encontrar.


Clara Grima

Profesora de Matemática Aplicada, Universidad de Sevilla.

Participa en Los 3 Chanchitos.

Hablamos de compartir el conocimiento con personas que no han tenido la oportunidad de descubrir la belleza de aquello que nos emociona a nosotros. En mi caso hablo, principalmente, de matemáticas. Me apasiona compartir la elegancia suprema y la belleza simple y contundente de los razonamientos matemáticos, desde los más básicos hasta los que son el resultado de una investigación reciente. Por otra parte, no me parece justo que aún quede tanta gente que no disfrute, como yo, de la hermosura de esta disciplina que, al fin y al cabo, es la mano que mece el futuro. No, no es justo.


Joaquín Sevilla

Responsable de divulgación del conocimiento y profesor de Tecnología Electrónica, Universidad Pública de Navarra.

Dirige la Cátedra de Cultura Científica de la UPNA.

Podríamos ponernos pedantes y decir que la divulgación es un tipo particular de comunicación y pasar a glosar emisor, receptor y demás elementos del esquema clásico, pero casi mejor divulgar la divulgación. Así, consistiría en bajar el conocimiento de sus torres de marfil y conseguir que circule por los caminos que transitan habitualmente los ciudadanos comunes. Torres hay de la erudición, del aburrimiento o del desinterés, y una vez apeado de ellas, el conocimiento científico da para historias apasionantes.


José Miguel Mulet

Profesor de Biotecnología, Universidad Politécnica de Valencia.

Es autor del blog Tomates con genes.

Hablamos de explicar lo que me gusta a la gente, tener una experiencia muy constructiva y permitir un intercambio de ideas y recibir comentarios interesantes, ya sea en forma de preguntas en una charla, o de comentarios en un artículo. Si pienso en mi actividad como científico, hablamos de contarle al público en qué me gasto el dinero de sus impuestos. Y si pienso en justificar el tiempo ante un comité evaluador, hablamos de una afición en la que invierto mi tiempo, a costa del de ocio, familiar y a veces de trabajo, pero que no tiene ningún tipo de reconocimiento oficial.


Juan Ignacio Pérez Iglesias

Catedrático de Fisiología, Universidad del País Vasco / Euskal Herriko Unibertsitatea.

Dirige la Cátedra de Cultura Científica de la UPV/EHU.

Hablamos de un ejercicio intelectual exigente y, por ello, estimulante, que consiste en extraer los aspectos fundamentales de nociones complejas y expresarlos de forma comprensible para públicos amplios.

La divulgación admite todo tipo de soportes de comunicación y se dirige a todas las personas, las que ya desean saber más de lo que saben y también las que no lo saben aún. Surge de la necesidad de transmitir el conocimiento que ciertas personas poseen.

Y surte efectos variados: contribuye a que todos sepamos más, conozcamos mejor la realidad que nos rodea y a nosotros mismos. Constituye, por ello, una fuente inacabable de goce. Ayuda a tomar decisiones mejor fundadas, tanto de forma individual como colectiva, por lo que promueve un ejercicio democrático de la ciudadanía. Y sirve para poner el conocimiento en el espacio público, elevando su prestigio social y favoreciendo el apoyo político a su creación y transmisión.