Una guía para reconocer y valorar la divulgación de la ciencia

Una guía para reconocer y valorar la divulgación de la ciencia

La CRUE Universidades Españolas ha presentado recientemente la “Guía de Valoración de la Actividad de Divulgación Científica del Personal Académico e Investigador”. Este documento pretende ser una herramienta útil para reconocer las actividades de divulgación y difusión social del conocimiento en los procesos de evaluación del personal docente e investigador universitario.

Cuando los colegas de claustro y del laboratorio ven que realizamos actividades de divulgación científica enseguida suelen surgir comentarios como estos:

“Es una pérdida de tiempo”

“Para qué hacerlas si no son valoradas profesionalmente”.

Divulgar la ciencia no es una pérdida de tiempo

En las últimas encuestas de percepción social de la ciencia que realiza regularmente la Fundación Española para la Ciencia y Tecnología, FECYT, se observa un ligero crecimiento en el interés de la sociedad por la ciencia y la tecnología, pero ese interés no supera el 16%. A la mayoría de la gente no le interesa la ciencia, en muchos casos porque no la entiende. Y lo que no se entiende no se valora, o puede generar desconfianza, rechazo e incluso miedo.

Existe un consenso internacional acerca de la importancia de transmitir a la sociedad el valor del conocimiento que se genera en las universidades y centros de investigación. Se trata de un cambio de modelo en el que la divulgación juega un papel clave.

Es necesaria una mayor transparencia sobre la investigación que se financia, los resultados obtenidos y el impacto beneficioso que genera la ciencia en la sociedad.

La fórmula clásica de I+D+i (Investigación + Desarrollo + innovación) debe ampliarse con un nuevo sumando: I+D+i+d, una “d” de divulgación. La sociedad tiene derecho a la información resultante de la actividad científica por responsabilidad social (conocer en qué se invierte nuestro dinero y recursos) y por calidad democrática (una sociedad mejor formada e informada es más libre y menos manipulable). Además, la presencia de la ciencia en el espacio público contribuye a prestigiarla.

La información científica tiene que ser rigurosa y clara. Al igual que la docencia y la investigación, la difusión del conocimiento y la cultura es una de las funciones de la Universidad, y la divulgación científica, lo mismo que la gestión universitaria, puede ser parte del trabajo del personal docente e investigador, aunque no todos deban dedicarse a ello.

Somos los investigadores los que nos debemos asegurar de que nuestra actividad científica se da a conocer a la sociedad en general de forma que pueda ser comprendida por personas que no sean especialistas. Además ese compromiso directo con el público ayudará a los propios investigadores a conocer mejor el interés y las preocupaciones sociales: ciencia por y para servir a la sociedad.

La divulgación científica, lo mismo que la gestión universitaria, debe ser valorada profesionalmente

A pesar de ese consenso generalizado sobre la importancia de la divulgación científica, hasta el momento actual estas actividades han sido realizadas por el personal universitario de manera más o menos altruista o voluntariosa.

Desde hace ya más de diez años, con la celebración del Año de la Ciencia en 2007, se viene hablando de cómo valorar esta actividad de difusión. Sin embargo, muy pocas instituciones reconocen de forma concreta las actividades de divulgación y difusión de la ciencia en la carrera docente e investigadora, entre otras razones porque no se contaba hasta ahora con indicadores específicos para evaluarlas correctamente.

La Guía de Divulgación y Cultura Científica

En 2015, la CRUE dio luz verde a la creación de un grupo de trabajo para diseñar una propuesta para alcanzar el reconocimiento de la divulgación científica como mérito en la carrera docente e investigadora. Comenzó así el nuevo Grupo de Trabajo de Divulgación y Cultura Científica, conocido como Red Divulga e integrado por miembros de las Unidades de Cultura Científica (UCC) y otras estructuras de divulgación de las universidades españolas, que, junto con un equipo técnico de la FECYT, ha elaborado la “Guía de Valoración de la Actividad de Divulgación Científica del Personal Académico e Investigador”.

Este documento recopila las actividades que pueden ser tenidas en cuenta en la evaluación, describe los méritos a valorar y propone unos indicadores de calidad que ayuden a ponderar el impacto de las aportaciones.

De esta forma, por primer vez se podrán valorar en los curriculum vitae hasta 17 tipos de actividades que van desde publicaciones y recursos (libros, capítulos, artículos de divulgación y exposiciones), medios audiovisuales e internet (creación de materiales de divulgación, asesoramiento a periodistas, participación en programas de radio y TV, blogs y redes sociales), actividades interactivas (cursos, conferencias y mesas redondas, espectáculos de divulgación y concursos) hasta premios, distinciones y convocatorias competitivas de comunicación y divulgación científica.

La guía se ha puesto a disposición del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades. El siguiente paso podría ser su toma en consideración en las nuevas versiones del curriculum vitae normalizado (CVN).

Ojalá ayude a valorar la difusión social del conocimiento científico y sea una herramienta útil para las agencias de evaluación y acreditación, como la ANECA y otras, y para las propias universidades y centros de investigación tanto públicos como privados. La difusión social del conocimiento, el prestigio de las universidades y el currículum del personal investigador se verían muy beneficiados.

Ignacio López-Goñi es director del Museo de Ciencias Universidad de Navarra

Juan Ignacio Pérez es director de la Cátedra de Cultura Científica de la UPV/EHU

Joaquín Sevilla es responsable de Divulgación del Conocimiento de la Universidad Pública de Navarra