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BiFiSo-CSIC: balance de una lucha multidisciplinar contra la pandemia

En marzo de 2020 se declaró el estado de emergencia en España a raíz de una pandemia causada por el virus llamado SARS-CoV-2. La enfermedad, denominada COVID-19, produce una gran letalidad en personas de edad avanzada. Estas excepcionales circunstancias dictaron medidas inéditas en nuestro país: confinamiento domiciliario, cierre de colegios y comercios no esenciales.

El Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) reaccionó de inmediato: recién iniciado el confinamiento todos los investigadores de esta institución fueron convocados para dedicar parte de su tiempo a investigar sobre la pandemia.

La respuesta fue instantánea y personas de todas las áreas de investigación se brindaron a contribuir con su granito de arena. Lo que al principio iba a suponer una media del 20% del tiempo de cada investigador pasó a ocupar toda la jornada: y así hasta hoy. En este contexto surge el proyecto BiFiSo, en el cual desde la biología, la filosofía o la antropología hemos estudiado y explicado la pandemia, complementando mutuamente la visión de nuestras respectivas especialidades.

Logo del proyecto multidisciplinar del CSIC BiFiSo.

Reflexiones desde la ciencia y la biología

Las innumerables preguntas que desde la sociedad surgen como consecuencia de la pandemia han necesitado de una comunicación rigurosa pero a la vez accesible. De poco sirve la explicación de conceptos complejos en largos discursos con palabras ininteligibles.

Desde la vertiente más biológica de este proyecto hemos respondido a las muy diversas cuestiones que han ido surgiendo, como los mecanismo para luchar contra la COVID-19, incluyendo las vacunas y diferentes tratamientos farmacológicos.

A través de nuestras numerosas apariciones en los medios de comunicación hemos explicado las respuestas que la ciencia y la investigación iban proporcionando. Hemos utilizado un lenguaje cotidiano para su total comprensión, contribuyendo con ello a un aumento del conocimiento y a cambios de conducta.

BiFiSo ha servido también para difundir un ambicioso plan de análisis poliédrico e interdisciplinar sobre las realidades científicas y sociopolíticas de la COVID-19. En este aspecto, hemos publicado numerosos artículos abordando desde el valor del refrendo de los datos en la gestión de la crisis, hasta los “antídotos” éticos para salir de la misma, atravesando cuestiones tan variadas como hospitales, educación, la enfermedad y sus secuelas, y la relación entre pandemia, democracia y medio ambiente, sin olvidar el debate entre salud y economía.

Asimismo, la necesidad de una ciencia comprometida con la revelación de injusticias sociales y epistémicas contra las mujeres se ha hecho aún más evidente con la llegada de la pandemia. El trabajo afectivo de los cuidados, la conciliación familiar, los recursos educativos, el acceso a servicios de salud y la productividad científica han sido solo algunas de las cuestiones que han requerido de una investigación con perspectiva de género y una sistematización de datos desagregados por sexo y por género, que muestran cierto retroceso.

Implicaciones ético-políticas y sociales de la pandemia

La crisis pandémica ha supuesto una intensificación del control de la vida social sin precedentes en las democracias occidentales, imponiendo un nuevo modelo de gobernanza basado en la emergencia sanitaria. Las medidas de choque han provocado otras formas de comprender la comunidad, los lazos sociales y lo político, generando un nuevo “momento populista”, un fenómeno que (con toda su ambigüedad y confusión) merece ser estudiado.

La polarización, la falta de cultura deliberativa, el discurso de la posverdad y el diseño algorítmico de las redes sociales son algunos de los factores que han provocado desajustes en el equilibrio entre incertidumbre, confianza y responsabilidad, fomentando así fenómenos desestabilizadores como la infodemia, la conspiranoia y el negacionismo .

Nuestros datos muestran que, para contrarrestar esos efectos adversos, debemos crear una sociedad más sostenible, justa e inclusiva, con mayor resiliencia en situaciones de crisis.

Pero el mundo virtual ha mostrado también su cara positiva. El factor social de las ciberrelaciones ha sido crucial en el contexto de confinamiento. Los (ciber)espacios nos han permitido limitar al máximo los encuentros sociales sin sacrificar la necesidad de relacionarnos con otras personas: el videojuego se ha revelado como instrumento de ocio seguro y como medio de interacción social.

Ha resultado de máxima importancia abordar la pandemia como una crisis que permite extraer lecciones positivas. La coyuntura de crisis pandémica ha puesto de manifiesto las débiles bases estructurales sobre las que se asienta el orden social actual.

Es momento de acometer un esfuerzo altruista colectivo y propiciar una justicia social cimentada en una libertad igualitaria, sin obviar la perspectiva intergeneracional (el tema del edadismo ha sido fundamental en la pandemia) y la igualdad de género, básicas para vertebrar políticas de recuperación.

Desde el proyecto hemos abogado por evitar la banalización de la ética, educar en el diálogo del pluralismo y propiciar un modelo de contrato social que luche contra las desigualdades y la mentalidad insolidaria.

Muchas de estas reflexiones han quedado reflejadas en el Diccionario filosófico audiovisual COVID-19, así como en contribuciones a volúmenes colectivos sobre Covidosofía y colaboraciones con prensa y radio.

Carátula del Diccionario Filosófico audiovisual COVID-19 del IFS-CSIC.

¿Cómo han respondido las distintas sociedades?

La llegada de las vacunas ha supuesto un terremoto en la forma de entender la sociedad y de concebir las interrelaciones entre sus distintos estamentos. Desde una perspectiva política y económica, la negociación relativa a las vacunas ha enfatizado las diferencias ya existentes entre distintos países, destacando las distintas percepciones de las vacunas en base al país que las ha desarrollado. Desde un punto de vista social, ha obligado a repensar cuestiones como la de quién debería tener prioridad en la vacunación o qué hacer con las personas que se nieguen a vacunarse.

También se han observado grandes diferencias entre países en la gestión de la pandemia, de las que sin duda podemos extraer valiosas lecciones. El análisis de más de 600 artículos de los dos principales periódicos de Corea del Sur, el Choson Ilbo y el Hankyeoraeh, muestra un consenso básico sobre la gestión de la pandemia y la responsabilidad de los ciudadanos.

Este país se centró en la declaración de medidas de prevención claras, la identificación del Gobierno central y el Centro de Control y Prevención de Enfermedades como gestores de la pandemia, y la imperiosa necesidad de un comportamiento cívico de colaboración con el Gobierno.

El conocimiento es nuestra mejor arma contra las crisis de todo tipo

De este modo, nuestro polifacético equipo, a través de un significativo número de publicaciones y apariciones en prensa, radio y televisión, ha generado respuestas a las múltiples inquietudes provocadas por la pandemia en nuestra sociedad. El saber a qué nos enfrentamos nos ayuda a afrontar una situación de crisis sin caer en el desánimo ni la inconsciencia.

En situaciones tan complejas como la que estamos atravesando, resulta especialmente importante un enfoque multidisciplinar como el que muestran los resultados de este proyecto.

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